Marina, disfrazada de hombre, se dedica a la vida monástica en un convento, siendo acusada de embarazar a la hija del dueño de la tienda. No explica su situación, sino que "soporta la humillación" y cría al hijo de "ella", viviendo como mendiga durante 10 años.
Esta es la historia que Taleb cuenta en el prefacio de "El puerto seguro". Marina podría explicar todo simplemente revelando su género en público, pero eligió el silencio para ser fiel a su identidad de monja y a su misión sagrada. Solo después de su prematura muerte, la verdad salió a la luz.
A continuación, Taleb presenta a su socio:
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