El Banco Popular de China ha publicado oficialmente el “Plan de Acción”, anunciando que a partir del 1 de enero de 2026 se lanzará de manera integral el marco de gestión y operación de la nueva generación de yuan digital. La principal innovación de esta actualización radica en establecer una “arquitectura de dos niveles” y, por primera vez, aclarar que los bancos comerciales deben pagar intereses a los usuarios por el saldo de las carteras de yuan digital, lo que marca una transformación significativa de la herramienta de pago a un activo que genera intereses. El vicepresidente del banco central, Lu Lei, señaló que el yuan digital, tras diez años de investigación y pruebas, ya posee funciones completas como medida de valor, medio de almacenamiento y herramienta de pago transfronterizo, con el objetivo de fortalecer el ciclo monetario interno y la estabilidad financiera. Esta medida sistemática no solo busca superar los obstáculos actuales en la adopción del mercado, sino que también podría tener un impacto profundo en los estándares globales de moneda digital y en la estructura de pagos transfronterizos.
Desglose del marco central: “activos que generan intereses” y sistema de operación de dos niveles
Según el “Plan de Acción” publicado por el Banco Popular de China, el yuan digital experimentará una evolución fundamental en su desarrollo en 2026. El núcleo de este nuevo sistema es construir una arquitectura de operación de “dos niveles” con responsabilidades claras y mecanismos de incentivos compatibles. Bajo este diseño, el banco central continuará desempeñando el papel tradicional y clave de “emisor”, responsable del diseño superior del yuan digital, respaldo crediticio, emisión final y supervisión del sistema. Las operaciones diarias dirigidas al público, incluyendo servicios de cartera, procesamiento de transacciones y la innovadora función de pago de intereses, serán asumidas por bancos comerciales autorizados y otras instituciones financieras.
La regulación más destacada en este plan es la obligación de que los bancos comerciales paguen intereses sobre el saldo de las carteras de yuan digital de los usuarios. El vicepresidente del banco central, Lu Lei, calificó esta disposición como un “mecanismo de incentivos compatible”. La intención profunda de esta medida es cambiar fundamentalmente las propiedades económicas del yuan digital. Anteriormente, el yuan digital se consideraba principalmente una sustitución digital del efectivo (M0), caracterizada por ser “sin intereses” y cuyo principal uso era facilitar pagos. La introducción del mecanismo de generación de intereses permite que, manteniendo la máxima confianza en la moneda fiduciaria y su capacidad de pago ilimitada, adquiera por primera vez atributos de rendimiento similares a los depósitos bancarios. Sin duda, esto representa una intervención precisa en el esquema actual de pagos minoristas y en los hábitos de asignación de activos de los residentes, con el fin de aumentar la motivación interna de los públicos para poseer y usar yuan digital mediante la oferta de beneficios financieros visibles.
Además, el plan otorga a los bancos comerciales la autoridad para gestionar de forma independiente los activos y pasivos de sus carteras de yuan digital. Esto significa que los bancos podrán utilizar los saldos de yuan digital captados para otorgar créditos u otras inversiones, integrando verdaderamente el yuan digital en el sistema de creación de crédito de las finanzas modernas. Todo este diseño indica claramente que los objetivos estratégicos del yuan digital han evolucionado desde la “verificación técnica” y la “expansión de escenarios” hacia la “integración sistémica” y la “construcción ecológica”. Para coordinar esta compleja tarea, el banco central establecerá un Comité de Gestión del Yuan Digital, señalando que su operación entrará en una fase más regulada y colaborativa.
Claves del Plan de Acción del Yuan Digital (2026) y datos relevantes
Fecha de implementación oficial: 1 de enero de 2026
Arquitectura operativa central: Banco central (emisión y supervisión) — Bancos comerciales/entidades financieras (circulación y servicios) en sistema de dos niveles
Innovación en mecanismos clave: Los bancos comerciales deben pagar intereses sobre el saldo de las carteras de yuan digital de los usuarios, estableciendo incentivos de tenencia en mercado
Funciones principales: medida de valor, reserva de valor, herramienta de pago transfronterizo
Garantía organizacional: El Banco Popular de China establecerá el Comité de Gestión del Yuan Digital, responsable de la coordinación y supervisión intersectorial
Infraestructura clave: Centro de Operaciones de Yuan Digital en Shanghái, enfocado en pagos transfronterizos, servicios de blockchain y plataformas de activos digitales
Trayectoria de desarrollo: Basado en la propuesta de sistema de operación de dos niveles presentada en 2016, tras una década de avances tecnológicos y pruebas piloto
Una década de perfeccionamiento: desafíos y avances desde las pruebas técnicas hasta la integración sistémica
La actualización integral del yuan digital no surge de la nada, sino que se basa en una exploración continua de diez años. Desde 2016, el Banco Popular de China fue uno de los primeros en el mundo en proponer la construcción de un sistema de operación de moneda digital de curso legal de dos niveles. En los años siguientes, desde pruebas cerradas en Shenzhen, Suzhou, hasta la exhibición en escenarios de los Juegos Olímpicos de Invierno y, actualmente, en múltiples ámbitos de consumo cotidiano, el yuan digital ha pasado por una prueba de resistencia social sin precedentes y con múltiples niveles. El vicepresidente Lu Lei señaló que este esquema chino ha recibido una atención amplia de bancos centrales y organizaciones internacionales en todo el mundo, e incluso se considera en cierta medida un paradigma importante de referencia para las monedas digitales de bancos centrales (CBDC).
No obstante, tras el ambicioso plan y las pruebas piloto, el camino de promoción del yuan digital aún enfrenta el desafío de la “última milla” en la realidad. Aunque la inversión oficial ha sido significativa, la tasa de uso voluntario y la dependencia de los consumidores comunes aún necesitan mejorar. El director del Centro de Investigación en Tecnología Financiera de la Universidad Fudan, Zhang Chen, afirmó: “Hoy en día, el yuan digital enfrenta algunos cuellos de botella en su adopción”. Estos obstáculos se deben principalmente a dos razones: primero, China cuenta con la red de pagos móviles privada más madura y conveniente del mundo (como Alipay y WeChat Pay), con hábitos y ecosistemas comerciales profundamente arraigados, lo que hace difícil que nuevos actores puedan desplazarla fácilmente; segundo, en su fase como simple herramienta de pago, el yuan digital carece de ventajas “disruptivas” o “beneficios adicionales” que lo diferencien de los métodos existentes, lo que reduce el impulso para cambiar. La función de “generación de intereses” es precisamente una estrategia clave para abordar este problema.
En el ámbito internacional, el yuan digital también ha enfrentado pruebas. El proyecto “Puente Monetario” (mBridge), que busca construir una red de pagos transfronterizos multilateral basada en tecnología de libro mayor distribuido, fue un importante plataforma liderada por China para la cooperación global en moneda digital. Sin embargo, según informes, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), principal coordinador internacional, abandonó el proyecto hace un año, y se especula que la decisión estuvo motivada por preocupaciones sobre el uso de la tecnología para evadir sanciones y por el posible debilitamiento de la hegemonía del dólar. Este revés muestra que el camino de las monedas digitales soberanas en el ámbito transfronterizo está lleno de complejidades geopolíticas y regulatorias. Por ello, el Plan de Acción de 2026 puede entenderse como una estrategia para fortalecer la construcción interna y las capacidades básicas, en un contexto donde la cooperación externa ha encontrado obstáculos, esperando que el trabajo interno prepare el terreno para futuras oportunidades.
Variables en el escenario global de moneda: la internacionalización del yuan digital
El impulso sistemático del yuan digital por parte de China no se limitará a las fronteras nacionales. Cuando las principales economías del mundo también exploran activamente sus propias monedas digitales de banco central, la entrada en marcha de una CBDC con el mayor mercado minorista, infraestructura digital avanzada y una ruta tecnológica clara, sin duda, introducirá nuevas variables en el sistema monetario y de pagos global. El plan de acción menciona explícitamente el “pagos transfronterizos” como una de las tres funciones principales del yuan digital, y al establecer Shanghái como centro de operaciones transfronterizas, deja claro su intención de participar y, en cierto modo, reconfigurar algunos flujos internacionales de fondos.
Desde la perspectiva del impacto en el sistema monetario internacional actual, la madurez del yuan digital ofrece una nueva posibilidad. Es probable que no desafíe en corto plazo la posición del dólar en el comercio global, la valoración de activos financieros y las reservas internacionales, pero sí pueda ocupar un lugar en escenarios específicos como la liquidación regional, la cooperación bilateral en monedas locales en la Franja y la Ruta, y las remesas transfronterizas. Ofrece a los países, especialmente aquellos con estrechos vínculos comerciales con China, una alternativa tecnológica además del uso exclusivo del sistema de liquidación en dólares o euros. La existencia de esta “opción” aumentará la diversidad y resiliencia del sistema de pagos global, y podría acelerar la digitalización de otras monedas principales.
Para el sector financiero tradicional (TradFi) y el mercado de criptomonedas, la evolución del yuan digital es un caso de estudio excelente. Muestra cómo la confianza estatal, la gobernanza centralizada y las tecnologías digitales avanzadas pueden combinarse para crear una nueva forma de moneda fiduciaria. Es muy diferente en filosofía y gobernanza de las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin, que enfatizan la resistencia a la censura y la desconfianza. También difiere de las stablecoins privadas como Tether o USDC, que, aunque están vinculadas a monedas fiduciarias, dependen en última instancia de la solvencia y transparencia de las empresas emisoras. El avance del yuan digital podría reducir el espacio de las stablecoins en ciertos escenarios minoristas transfronterizos y también impulsar una reflexión más profunda sobre dónde están los límites de la “moneda”, la “confianza” y la soberanía financiera en la era digital.
Caminos tecnológicos y perspectivas futuras: definir el futuro de la moneda en la convergencia y competencia
A nivel global, estamos presenciando el desarrollo paralelo de tres paradigmas principales de monedas digitales, que representan diferentes enfoques tecnológicos, modelos de confianza y filosofías de gobernanza. Para entender el yuan digital, es necesario situarlo en este espectro más amplio.
El yuan digital es un ejemplo típico de la moneda digital de banco central (CBDC). Su confianza proviene en un 100% de la soberanía y la ley del Estado, y generalmente utiliza una arquitectura de cadena de bloques centralizada o permissionada, con el objetivo final de apoyar la política monetaria, mantener la estabilidad financiera y mejorar la eficiencia de pagos. Sigue una ruta de innovación “de arriba hacia abajo”, prudente y controlada. La incorporación de la función de generación de intereses en esta actualización es un paso clave para una integración más profunda con el sistema financiero tradicional, buscando activar la demanda.
En contraste, las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin y Ethereum basan su confianza en algoritmos matemáticos, código abierto y consenso en una red de nodos distribuidos globalmente, con la finalidad de crear una infraestructura financiera independiente de cualquier soberanía o institución. Su filosofía es “de abajo hacia arriba”, abierta y sin permisos, con una innovación que busca ser disruptiva y de origen digital nativo. Aunque su volatilidad es alta, se han consolidado como una categoría de valor y reserva digital.
En un punto intermedio están las stablecoins globales, como USDT y USDC. Emitidas por empresas privadas, mantienen su valor mediante reservas de activos tradicionales (como bonos del Tesoro en dólares), y esencialmente representan una versión digital de la confianza en la moneda fiduciaria, facilitando su circulación en ecosistemas criptográficos. Actúan como puente entre el mundo financiero tradicional y el universo de las criptomonedas.
El avance del yuan digital, especialmente en sus funciones transfronterizas, presagia un escenario de competencia y cooperación más complejo en el mercado de pagos global. Podría competir directamente con las stablecoins en ciertos escenarios minoristas internacionales, y también, por su eficiencia y control, impulsar a más países a acelerar sus propios planes de CBDC. Para inversores, empresas y reguladores, lo importante no es predecir qué paradigma “ganará”, sino entender cómo estas fuerzas coexistirán y se influirán mutuamente a largo plazo, y cómo en ese proceso se reconfigurarán las reglas básicas del movimiento de fondos, la valoración de activos y la gestión del riesgo global. Quizá 2026 sea un año emblemático en esta gran transformación.
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Nueva era del yuan digital: ¿Cómo el plan de acción de 2026 va a redefinir el panorama financiero global?
El Banco Popular de China ha publicado oficialmente el “Plan de Acción”, anunciando que a partir del 1 de enero de 2026 se lanzará de manera integral el marco de gestión y operación de la nueva generación de yuan digital. La principal innovación de esta actualización radica en establecer una “arquitectura de dos niveles” y, por primera vez, aclarar que los bancos comerciales deben pagar intereses a los usuarios por el saldo de las carteras de yuan digital, lo que marca una transformación significativa de la herramienta de pago a un activo que genera intereses. El vicepresidente del banco central, Lu Lei, señaló que el yuan digital, tras diez años de investigación y pruebas, ya posee funciones completas como medida de valor, medio de almacenamiento y herramienta de pago transfronterizo, con el objetivo de fortalecer el ciclo monetario interno y la estabilidad financiera. Esta medida sistemática no solo busca superar los obstáculos actuales en la adopción del mercado, sino que también podría tener un impacto profundo en los estándares globales de moneda digital y en la estructura de pagos transfronterizos.
Desglose del marco central: “activos que generan intereses” y sistema de operación de dos niveles
Según el “Plan de Acción” publicado por el Banco Popular de China, el yuan digital experimentará una evolución fundamental en su desarrollo en 2026. El núcleo de este nuevo sistema es construir una arquitectura de operación de “dos niveles” con responsabilidades claras y mecanismos de incentivos compatibles. Bajo este diseño, el banco central continuará desempeñando el papel tradicional y clave de “emisor”, responsable del diseño superior del yuan digital, respaldo crediticio, emisión final y supervisión del sistema. Las operaciones diarias dirigidas al público, incluyendo servicios de cartera, procesamiento de transacciones y la innovadora función de pago de intereses, serán asumidas por bancos comerciales autorizados y otras instituciones financieras.
La regulación más destacada en este plan es la obligación de que los bancos comerciales paguen intereses sobre el saldo de las carteras de yuan digital de los usuarios. El vicepresidente del banco central, Lu Lei, calificó esta disposición como un “mecanismo de incentivos compatible”. La intención profunda de esta medida es cambiar fundamentalmente las propiedades económicas del yuan digital. Anteriormente, el yuan digital se consideraba principalmente una sustitución digital del efectivo (M0), caracterizada por ser “sin intereses” y cuyo principal uso era facilitar pagos. La introducción del mecanismo de generación de intereses permite que, manteniendo la máxima confianza en la moneda fiduciaria y su capacidad de pago ilimitada, adquiera por primera vez atributos de rendimiento similares a los depósitos bancarios. Sin duda, esto representa una intervención precisa en el esquema actual de pagos minoristas y en los hábitos de asignación de activos de los residentes, con el fin de aumentar la motivación interna de los públicos para poseer y usar yuan digital mediante la oferta de beneficios financieros visibles.
Además, el plan otorga a los bancos comerciales la autoridad para gestionar de forma independiente los activos y pasivos de sus carteras de yuan digital. Esto significa que los bancos podrán utilizar los saldos de yuan digital captados para otorgar créditos u otras inversiones, integrando verdaderamente el yuan digital en el sistema de creación de crédito de las finanzas modernas. Todo este diseño indica claramente que los objetivos estratégicos del yuan digital han evolucionado desde la “verificación técnica” y la “expansión de escenarios” hacia la “integración sistémica” y la “construcción ecológica”. Para coordinar esta compleja tarea, el banco central establecerá un Comité de Gestión del Yuan Digital, señalando que su operación entrará en una fase más regulada y colaborativa.
Claves del Plan de Acción del Yuan Digital (2026) y datos relevantes
Una década de perfeccionamiento: desafíos y avances desde las pruebas técnicas hasta la integración sistémica
La actualización integral del yuan digital no surge de la nada, sino que se basa en una exploración continua de diez años. Desde 2016, el Banco Popular de China fue uno de los primeros en el mundo en proponer la construcción de un sistema de operación de moneda digital de curso legal de dos niveles. En los años siguientes, desde pruebas cerradas en Shenzhen, Suzhou, hasta la exhibición en escenarios de los Juegos Olímpicos de Invierno y, actualmente, en múltiples ámbitos de consumo cotidiano, el yuan digital ha pasado por una prueba de resistencia social sin precedentes y con múltiples niveles. El vicepresidente Lu Lei señaló que este esquema chino ha recibido una atención amplia de bancos centrales y organizaciones internacionales en todo el mundo, e incluso se considera en cierta medida un paradigma importante de referencia para las monedas digitales de bancos centrales (CBDC).
No obstante, tras el ambicioso plan y las pruebas piloto, el camino de promoción del yuan digital aún enfrenta el desafío de la “última milla” en la realidad. Aunque la inversión oficial ha sido significativa, la tasa de uso voluntario y la dependencia de los consumidores comunes aún necesitan mejorar. El director del Centro de Investigación en Tecnología Financiera de la Universidad Fudan, Zhang Chen, afirmó: “Hoy en día, el yuan digital enfrenta algunos cuellos de botella en su adopción”. Estos obstáculos se deben principalmente a dos razones: primero, China cuenta con la red de pagos móviles privada más madura y conveniente del mundo (como Alipay y WeChat Pay), con hábitos y ecosistemas comerciales profundamente arraigados, lo que hace difícil que nuevos actores puedan desplazarla fácilmente; segundo, en su fase como simple herramienta de pago, el yuan digital carece de ventajas “disruptivas” o “beneficios adicionales” que lo diferencien de los métodos existentes, lo que reduce el impulso para cambiar. La función de “generación de intereses” es precisamente una estrategia clave para abordar este problema.
En el ámbito internacional, el yuan digital también ha enfrentado pruebas. El proyecto “Puente Monetario” (mBridge), que busca construir una red de pagos transfronterizos multilateral basada en tecnología de libro mayor distribuido, fue un importante plataforma liderada por China para la cooperación global en moneda digital. Sin embargo, según informes, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), principal coordinador internacional, abandonó el proyecto hace un año, y se especula que la decisión estuvo motivada por preocupaciones sobre el uso de la tecnología para evadir sanciones y por el posible debilitamiento de la hegemonía del dólar. Este revés muestra que el camino de las monedas digitales soberanas en el ámbito transfronterizo está lleno de complejidades geopolíticas y regulatorias. Por ello, el Plan de Acción de 2026 puede entenderse como una estrategia para fortalecer la construcción interna y las capacidades básicas, en un contexto donde la cooperación externa ha encontrado obstáculos, esperando que el trabajo interno prepare el terreno para futuras oportunidades.
Variables en el escenario global de moneda: la internacionalización del yuan digital
El impulso sistemático del yuan digital por parte de China no se limitará a las fronteras nacionales. Cuando las principales economías del mundo también exploran activamente sus propias monedas digitales de banco central, la entrada en marcha de una CBDC con el mayor mercado minorista, infraestructura digital avanzada y una ruta tecnológica clara, sin duda, introducirá nuevas variables en el sistema monetario y de pagos global. El plan de acción menciona explícitamente el “pagos transfronterizos” como una de las tres funciones principales del yuan digital, y al establecer Shanghái como centro de operaciones transfronterizas, deja claro su intención de participar y, en cierto modo, reconfigurar algunos flujos internacionales de fondos.
Desde la perspectiva del impacto en el sistema monetario internacional actual, la madurez del yuan digital ofrece una nueva posibilidad. Es probable que no desafíe en corto plazo la posición del dólar en el comercio global, la valoración de activos financieros y las reservas internacionales, pero sí pueda ocupar un lugar en escenarios específicos como la liquidación regional, la cooperación bilateral en monedas locales en la Franja y la Ruta, y las remesas transfronterizas. Ofrece a los países, especialmente aquellos con estrechos vínculos comerciales con China, una alternativa tecnológica además del uso exclusivo del sistema de liquidación en dólares o euros. La existencia de esta “opción” aumentará la diversidad y resiliencia del sistema de pagos global, y podría acelerar la digitalización de otras monedas principales.
Para el sector financiero tradicional (TradFi) y el mercado de criptomonedas, la evolución del yuan digital es un caso de estudio excelente. Muestra cómo la confianza estatal, la gobernanza centralizada y las tecnologías digitales avanzadas pueden combinarse para crear una nueva forma de moneda fiduciaria. Es muy diferente en filosofía y gobernanza de las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin, que enfatizan la resistencia a la censura y la desconfianza. También difiere de las stablecoins privadas como Tether o USDC, que, aunque están vinculadas a monedas fiduciarias, dependen en última instancia de la solvencia y transparencia de las empresas emisoras. El avance del yuan digital podría reducir el espacio de las stablecoins en ciertos escenarios minoristas transfronterizos y también impulsar una reflexión más profunda sobre dónde están los límites de la “moneda”, la “confianza” y la soberanía financiera en la era digital.
Caminos tecnológicos y perspectivas futuras: definir el futuro de la moneda en la convergencia y competencia
A nivel global, estamos presenciando el desarrollo paralelo de tres paradigmas principales de monedas digitales, que representan diferentes enfoques tecnológicos, modelos de confianza y filosofías de gobernanza. Para entender el yuan digital, es necesario situarlo en este espectro más amplio.
El yuan digital es un ejemplo típico de la moneda digital de banco central (CBDC). Su confianza proviene en un 100% de la soberanía y la ley del Estado, y generalmente utiliza una arquitectura de cadena de bloques centralizada o permissionada, con el objetivo final de apoyar la política monetaria, mantener la estabilidad financiera y mejorar la eficiencia de pagos. Sigue una ruta de innovación “de arriba hacia abajo”, prudente y controlada. La incorporación de la función de generación de intereses en esta actualización es un paso clave para una integración más profunda con el sistema financiero tradicional, buscando activar la demanda.
En contraste, las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin y Ethereum basan su confianza en algoritmos matemáticos, código abierto y consenso en una red de nodos distribuidos globalmente, con la finalidad de crear una infraestructura financiera independiente de cualquier soberanía o institución. Su filosofía es “de abajo hacia arriba”, abierta y sin permisos, con una innovación que busca ser disruptiva y de origen digital nativo. Aunque su volatilidad es alta, se han consolidado como una categoría de valor y reserva digital.
En un punto intermedio están las stablecoins globales, como USDT y USDC. Emitidas por empresas privadas, mantienen su valor mediante reservas de activos tradicionales (como bonos del Tesoro en dólares), y esencialmente representan una versión digital de la confianza en la moneda fiduciaria, facilitando su circulación en ecosistemas criptográficos. Actúan como puente entre el mundo financiero tradicional y el universo de las criptomonedas.
El avance del yuan digital, especialmente en sus funciones transfronterizas, presagia un escenario de competencia y cooperación más complejo en el mercado de pagos global. Podría competir directamente con las stablecoins en ciertos escenarios minoristas internacionales, y también, por su eficiencia y control, impulsar a más países a acelerar sus propios planes de CBDC. Para inversores, empresas y reguladores, lo importante no es predecir qué paradigma “ganará”, sino entender cómo estas fuerzas coexistirán y se influirán mutuamente a largo plazo, y cómo en ese proceso se reconfigurarán las reglas básicas del movimiento de fondos, la valoración de activos y la gestión del riesgo global. Quizá 2026 sea un año emblemático en esta gran transformación.