En un aula escolar un día, una maestra hacía todo lo posible por desacreditar los milagros de la Biblia.
Ella dijo, “Tomen, por ejemplo, la apertura del Mar Rojo. Sabemos que este cuerpo de agua tenía solo 16 pulgadas de profundidad”. Inmediatamente, desde la parte trasera del aula, se escuchó el comentario, “¡Alabado sea Dios, eso es un milagro!” Muy molesta, la maestra preguntó, “¿Qué hace eso un milagro?” “Bueno,” exclamó el niño, “¡eso significa que Dios debe haber ahogado a todo el ejército egipcio en solo 16 pulgadas de agua!”
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En un aula escolar un día, una maestra hacía todo lo posible por desacreditar los milagros de la Biblia.
Ella dijo, “Tomen, por ejemplo, la apertura del Mar Rojo.
Sabemos que este cuerpo de agua tenía solo 16 pulgadas de profundidad”.
Inmediatamente, desde la parte trasera del aula, se escuchó el comentario, “¡Alabado sea Dios, eso es un milagro!”
Muy molesta, la maestra preguntó, “¿Qué hace eso un milagro?”
“Bueno,” exclamó el niño, “¡eso significa que Dios debe haber ahogado a todo el ejército egipcio en solo 16 pulgadas de agua!”