El deepfake de Scarlett Johansson enciende el debate global sobre la regulación de la inteligencia artificial

Un video sintético generado por algoritmos de IA que retrata a Scarlett Johansson junto a decenas de otras celebridades ha reavivado el debate sobre la necesidad urgente de normativas internacionales. La actriz ha convertido este episodio personal en una lucha colectiva, dirigiéndose a los legisladores estadounidenses y al mundo entero para solicitar una restricción inmediata del uso indiscriminado de la tecnología deepfake.

Cuando el deepfake se convierte en arma de odio: el episodio de Kanye West

El fin de semana pasado, el rapero Kanye West publicó declaraciones antisemitas en las redes sociales. En respuesta, se difundió viralmente un contenido falsificado que mostraba a Scarlett Johansson y otras personalidades judías prominentes oponiéndose públicamente al discurso de odio. En el video, las figuras artificiales llevaban camisetas blancas con el gesto del dedo medio y una estrella de David, en claro contraste con los mensajes de Kanye West, quien incluso vendía mercancía con la esvástica.

Además de Johansson, el video sintético incluía versiones IA de varias estrellas de la cultura americana e internacional: Adam Sandler, Mila Kunis, Drake, Jerry Seinfeld, Steven Spielberg, Mark Zuckerberg, Sacha Baron Cohen, Jack Black, Lenny Kravitz, Ben Stiller y David Schwimmer. Aunque el mensaje del video fue originalmente pensado para contrarrestar el antisemitismo, el uso de deepfake para representar a estas personas sin su consentimiento ha planteado cuestiones éticas aún más profundas.

Scarlett Johansson vs. IA: cuando el problema personal se vuelve universal

“Mis familiares y amigos me han informado que un video generado por inteligencia artificial que muestra mi imagen está circulando en línea y teniendo éxito”, declaró Johansson a los medios. “Yo soy una mujer judía que no tolera el antisemitismo ni los discursos de odio de ningún tipo. Pero creo firmemente que el potencial de los mensajes de odio multiplicados por IA representa una amenaza mucho más seria que cualquier persona individual responsable”.

Esta no es la primera vez que la actriz enfrenta abusos de la tecnología artificial. En 2024, criticó duramente a OpenAI tras descubrir que la voz Sky de ChatGPT se parecía extraordinariamente a la suya. Aunque OpenAI negó haber imitado a Johansson, la compañía suspendió el servicio de voz. Aún antes, en noviembre de 2023, Johansson había amenazado con tomar acciones legales contra una empresa que utilizó su imagen sin autorización para crear publicidad en línea.

Legislación internacional: por qué Estados Unidos sigue atrasado

En su intervención pública, Johansson hizo un llamamiento directo al gobierno estadounidense: “Se acerca una ola de 1000 pies en lo que respecta a la inteligencia artificial, a la que varios países progresistas ya han respondido de manera responsable. Exhorto a los Estados Unidos a dar máxima prioridad a la aprobación de una legislación que limite el uso de la IA. Es una cuestión que trasciende las divisiones políticas y tendrá un impacto enorme en el futuro inmediato de la humanidad”.

La actriz subrayó con preocupación cómo el gobierno de Estados Unidos parece “paralizado” ante la tarea de proteger a los ciudadanos de los peligros inminentes de la tecnología artificial, mientras naciones europeas y otras democracias ya han comenzado a legislar sobre estos temas.

Las víctimas ocultas: más allá de Johansson, el riesgo colectivo de la tecnología deepfake

Aunque Johansson fue la única estrella en el video falso que comentó públicamente, otros personajes públicos han expresado preocupaciones similares. David Schwimmer, actor de la serie “Friends”, ha solicitado directamente la intervención de Elon Musk para limitar la difusión de contenidos de odio en la plataforma X. “No podemos impedir que un fanático vomite bilis llena de odio, pero PODEMOS dejar de darle un megáfono”, escribió en Instagram, destacando que los 32,7 millones de seguidores de Kanye West representan el doble de la población judía mundial.

Hen Mazzig, cofundadora del Tel Aviv Institute especializado en la lucha contra el odio y la desinformación en línea, reconoció: “El abuso de la inteligencia artificial es indudablemente peligroso. Pero ¿saben qué es aún más peligroso? El odio antisemita incontrolado que se transmite a millones de personas cada día”.

Esta observación captura el dilema central: la tecnología deepfake es una herramienta poderosa que amplifica tanto los mensajes constructivos como los destructivos. El video que retrató a Johansson sin autorización, aunque con un propósito anti-antisemita, violó los derechos de imagen y la privacidad de docenas de personajes públicos, demostrando cómo incluso las intenciones “correctas” no justifican el uso indiscriminado de esta tecnología.

La crisis del deepfake planteada por Scarlett Johansson representa un punto de inflexión crucial: la comunidad internacional debe decidir si enfrenta proactivamente los riesgos de la síntesis IA antes de que sea imposible distinguir realidad de ficción, o si permite que esta tecnología prolifere sin controles, con consecuencias impredecibles para la sociedad, la democracia y los derechos individuales.

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