La industria financiera tradicional empieza a no poder mantenerse quieta. El director financiero de JPMorgan, Jeremy Barnum, fue muy claro en la reciente reunión de resultados: —esas stablecoins que pueden pagar intereses están robando el trabajo a los bancos.
Parecen depósitos bancarios, pero funcionan completamente fuera de regulación. Ese es el problema. Barnum señaló que este tipo de stablecoins de rendimiento aparentan ser como los bancos, pero les faltan las tres cosas clave: seguro de depósitos, requisitos de capitalización y supervisión regulatoria periódica. El resultado es—parecen legítimas, pero en realidad son "sumamente peligrosas".
¿Y por qué están tan de moda? La razón es sencilla. Pagos y liquidaciones más rápidos, tarifas de transferencia más baratas, y tasas de interés mucho más altas que los depósitos tradicionales. ¿A quién escogerían los ciudadanos? Esto impacta directamente en la base de depósitos y en los márgenes de ganancia de los bancos, por eso los grandes del sector están cada vez más nerviosos.
La Asociación de Bancos de EE. UU. y otras organizaciones del sector ya están haciendo correr la voz ante los reguladores. No es en vano—el borrador de enmienda de la Ley de Claridad, publicado esta semana, ya da pistas. ¿Cuál es el núcleo? Prohibir que los proveedores de activos digitales "solo por tener stablecoins" te paguen intereses.
Sin embargo, los legisladores no han optado por una solución drástica. El borrador deja una puerta abierta: las recompensas vinculadas directamente a funciones de blockchain todavía están permitidas. Minería de liquidez, participación en gobernanza, staking y validación—todo eso se mantiene. La intención es clara: cerrar las brechas de riesgo financiero, pero sin paralizar la tecnología blockchain en sí.
Al final, esto es otra ronda de enfrentamiento entre las finanzas tradicionales y la innovación en cripto. JPMorgan quiere incluir las stablecoins en el marco regulatorio existente, o simplemente limitar su desarrollo. El resultado final de la legislación determinará cómo sobreviven las stablecoins y qué papel jugarán en el sistema financiero. Esta lucha aún no ha terminado.
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La industria financiera tradicional empieza a no poder mantenerse quieta. El director financiero de JPMorgan, Jeremy Barnum, fue muy claro en la reciente reunión de resultados: —esas stablecoins que pueden pagar intereses están robando el trabajo a los bancos.
Parecen depósitos bancarios, pero funcionan completamente fuera de regulación. Ese es el problema. Barnum señaló que este tipo de stablecoins de rendimiento aparentan ser como los bancos, pero les faltan las tres cosas clave: seguro de depósitos, requisitos de capitalización y supervisión regulatoria periódica. El resultado es—parecen legítimas, pero en realidad son "sumamente peligrosas".
¿Y por qué están tan de moda? La razón es sencilla. Pagos y liquidaciones más rápidos, tarifas de transferencia más baratas, y tasas de interés mucho más altas que los depósitos tradicionales. ¿A quién escogerían los ciudadanos? Esto impacta directamente en la base de depósitos y en los márgenes de ganancia de los bancos, por eso los grandes del sector están cada vez más nerviosos.
La Asociación de Bancos de EE. UU. y otras organizaciones del sector ya están haciendo correr la voz ante los reguladores. No es en vano—el borrador de enmienda de la Ley de Claridad, publicado esta semana, ya da pistas. ¿Cuál es el núcleo? Prohibir que los proveedores de activos digitales "solo por tener stablecoins" te paguen intereses.
Sin embargo, los legisladores no han optado por una solución drástica. El borrador deja una puerta abierta: las recompensas vinculadas directamente a funciones de blockchain todavía están permitidas. Minería de liquidez, participación en gobernanza, staking y validación—todo eso se mantiene. La intención es clara: cerrar las brechas de riesgo financiero, pero sin paralizar la tecnología blockchain en sí.
Al final, esto es otra ronda de enfrentamiento entre las finanzas tradicionales y la innovación en cripto. JPMorgan quiere incluir las stablecoins en el marco regulatorio existente, o simplemente limitar su desarrollo. El resultado final de la legislación determinará cómo sobreviven las stablecoins y qué papel jugarán en el sistema financiero. Esta lucha aún no ha terminado.