La propiedad a menudo conlleva un costo oculto: te encierra en el sistema fiscal de un país. Muchas naciones consideran la tenencia de bienes raíces como un indicador clave de residencia fiscal. Una vez que te identifican como residente, las obligaciones de cumplimiento se multiplican.
El problema empeora cuando miras las tendencias fiscales globales. Los países occidentales están aumentando agresivamente las tasas—toma como ejemplo la reciente propuesta de impuesto a las criptomonedas en España que alcanza el 47%, o movimientos similares en Europa y Norteamérica. Para los titulares de criptomonedas y nómadas digitales, esto es especialmente importante. Una escritura de una casa ya no solo representa refugio; es apalancamiento en manos de la autoridad fiscal.
Cuando consideras impuestos sobre la riqueza, impuestos a la propiedad, reglas sobre ganancias de capital y umbrales de residencia, ser propietario de una vivienda empieza a parecer menos una inversión y más una responsabilidad. Las matemáticas se descomponen rápidamente una vez que la tributación entra en la ecuación.
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La propiedad a menudo conlleva un costo oculto: te encierra en el sistema fiscal de un país. Muchas naciones consideran la tenencia de bienes raíces como un indicador clave de residencia fiscal. Una vez que te identifican como residente, las obligaciones de cumplimiento se multiplican.
El problema empeora cuando miras las tendencias fiscales globales. Los países occidentales están aumentando agresivamente las tasas—toma como ejemplo la reciente propuesta de impuesto a las criptomonedas en España que alcanza el 47%, o movimientos similares en Europa y Norteamérica. Para los titulares de criptomonedas y nómadas digitales, esto es especialmente importante. Una escritura de una casa ya no solo representa refugio; es apalancamiento en manos de la autoridad fiscal.
Cuando consideras impuestos sobre la riqueza, impuestos a la propiedad, reglas sobre ganancias de capital y umbrales de residencia, ser propietario de una vivienda empieza a parecer menos una inversión y más una responsabilidad. Las matemáticas se descomponen rápidamente una vez que la tributación entra en la ecuación.