Últimamente he estado revisando varias propuestas de DAO, en las que aparentemente todo gira en torno a “optimización/actualización”, pero lo que me interesa más son esas líneas de incentivos: quién puede obtener, por cuánto tiempo, si es de una sola vez o semanalmente. En pocas palabras, la votación no se trata de elegir correcto o incorrecto, sino de redistribuir el poder — por ejemplo, mover dinero del tesoro a un grupo de trabajo, o delegar permisos de parámetros a un pequeño grupo de multisig.



Además, ahora todos están atentos a los incentivos y puntos en la red de prueba, y todos adivinan si la red principal emitirá tokens. De todos modos, me preocupa más que esas expectativas se integren en las propuestas: por un lado, se habla de descentralización, y por otro, se usan puntos para atar a las personas a un camino específico, y al final, el poder de voto naturalmente se concentra en esas direcciones que mejor “cumplen tareas”. Mirándolo con calma, lo que se oculta en las propuestas no es un ideal, sino una estructura.
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