Acabo de leer algo interesante sobre la postura energética de Europa en estos tiempos de crisis. La primera ministra de Italia, Meloni, salió a aclarar que por ahora no es el momento adecuado para reactivar el suministro de gas ruso, a pesar de que los precios de la energía se han disparado por la situación en Irán y las restricciones que esto ha generado en el mercado.



Lo que me parece relevante es su argumento: espera que para enero de 2027, cuando esto se convierta en una verdadera presión económica, el proceso de paz en Ucrania haya avanzado lo suficiente. Básicamente está diciendo que la presión económica sobre Rusia es la herramienta más efectiva para impulsar negociaciones de paz, y que levantar las sanciones energéticas ahora debilitaría esa posición.

Esto viene después de que el CEO de Eni, Descalzi, pidiera el domingo que se suspenda la prohibición de importar gas natural licuado ruso. Pero Meloni es clara: hay que actuar con prudencia. La primera ministra de Italia sostiene que es demasiado pronto para siquiera debatir esta medida seriamente.

Es un dilema típico de la política europea actual: presión económica inmediata por los precios versus presión diplomática a largo plazo. Veremos cómo se desarrolla esto en los próximos meses.
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