He estado observando cómo caen acciones de software de manera bastante agresiva, y lo interesante es que Wall Street parece estar viendo esto como una oportunidad en lugar de pánico total.



Lo que pasó esta semana fue bastante revelador. El ETF que sigue este sector subió 6,4% en apenas dos días, lo cual es un movimiento considerable considerando que caen acciones del software desde hace meses. El índice S&P de software de América del Norte cerró en sus mínimos desde noviembre de 2023, acumulando una caída del 24% lo que va del año. Pero aquí es donde se pone interesante: mientras caen acciones, los ratios de valoración han colapsado de forma dramática. Pasamos de 40 veces el beneficio en julio a apenas 21 veces ahora, comparado con un promedio histórico de 34 veces. Salesforce está cotizando por debajo de 13 veces su beneficio cuando su promedio es 45 veces. Adobe directamente está casi 60% por debajo de su promedio de 30 veces.

Algunos estrategas de Wall Street argumentan que el miedo actual ya superó la realidad de los cambios fundamentales. Emily Roland de Manulife John Hancock lo expresó bien: pensar que la IA va a destruir todas las empresas de software es prematuro, al menos por ahora. Pero lo fascinante es que mientras caen acciones del sector, los analistas están revisando las proyecciones de ganancias al alza. El crecimiento esperado para 2027 pasó de 15,7% a 16,5% según datos de Bloomberg.

Desde el lado técnico, Adam Turnquist de LPL Financial señaló que el índice encontró soporte cerca de los 1600 puntos. Si logra superar los 1908, estaríamos viendo un patrón de doble fondo. Aunque advierte que caen acciones aún en tendencia bajista, el momentum y volumen sugieren que la presión de venta podría estar disminuyendo.

Pero aquí viene lo complicado: el mercado sigue siendo frágil. El martes, cuando salió la noticia sobre Anthropic preparando una herramienta de IA para diseño web, los ganadores del día se evaporaron en minutos. Refleja que la sensibilidad sobre reemplazo de software por IA sigue siendo muy alta.

La división real está entre los que ven esto como oportunidad y los que ven riesgo estructural. Goldman Sachs mantiene que este rebote es solo técnico por sobreventa, no por mejora de fundamentos. Otros gestores como Brad Conger de Hirtle Callaghan reconocen que les atraen los precios bajos, pero admiten que la incertidumbre es demasiada para buscar suelo ahora. Brian Kersmanc de GQG Partners lo comparó con un incendio forestal: habrá que esperar a que las cenizas se asienten para ver qué empresas son realmente fuertes.

Lo que está claro es que caen acciones de software seguirá siendo volátil mientras el mercado debate qué tan real es la amenaza de la IA. Las valoraciones ya están en niveles atractivos, pero la pregunta es si seguirán cayendo antes de que Wall Street realmente se lance a comprar a fondo.
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