La energía nuclear de EE. UU. tiene una vulnerabilidad oculta.
Importamos casi toda la uranio que necesitan nuestros reactores. Hace décadas, la producción nacional cubría la demanda. Hoy, casi ha desaparecido. La energía nuclear mantiene las luces encendidas. El suministro de uranio depende de fuentes extranjeras. Cualquier interrupción se convierte en un riesgo estratégico. Esto no se trata del mañana. Se trata de apalancamiento. La seguridad energética no es solo petróleo y gas. El uranio es un cuello de botella silencioso que el mundo no puede ignorar.
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La energía nuclear de EE. UU. tiene una vulnerabilidad oculta.
Importamos casi toda la uranio que necesitan nuestros reactores.
Hace décadas, la producción nacional cubría la demanda. Hoy, casi ha desaparecido.
La energía nuclear mantiene las luces encendidas. El suministro de uranio depende de fuentes extranjeras. Cualquier interrupción se convierte en un riesgo estratégico.
Esto no se trata del mañana. Se trata de apalancamiento.
La seguridad energética no es solo petróleo y gas.
El uranio es un cuello de botella silencioso que el mundo no puede ignorar.