Si se hace un resumen de 2025, no se trata simplemente de un mercado alcista o bajista, sino de un año en el que se produjo una transformación fundamental en la dirección del flujo de fondos, el marco político y la estructura del mercado en la industria de las criptomonedas. El fenómeno más emblemático de este año es el hecho de que la dominancia de Bitcoin (la proporción de la capitalización de mercado en relación con el total de activos criptográficos) se mantuvo en niveles elevados. El significado de esta dominancia no es solo un aumento numérico, sino una señal de advertencia estructural que indica que, aunque los fondos institucionales ingresan selectivamente en los activos principales, casi no hay impacto en los activos de cola larga (tokens con capitalización por debajo del puesto 100).
2025 fue un período de transición en el que el mercado de criptomonedas reubicó su posición en múltiples coordenadas políticas, financieras y tecnológicas, y construyó una base institucional más madura hacia 2026. En este proceso de cambio, la suposición tradicional de un “mercado alcista generalizado” se rompió por completo, y la diferenciación estricta por calidad de los activos se convirtió en la nueva norma del mercado.
Cambio de política e institucionalización: de la represión a la permisividad, un marco que establece límites inferiores
A principios de 2025, la toma de posesión de Trump y la orden ejecutiva sobre la estrategia de activos digitales cambiaron radicalmente las expectativas del mercado respecto al entorno regulatorio. Sin embargo, el significado de este cambio no fue un “motor directo para impulsar el mercado” como antes, sino más bien “proporcionar un límite claro al mercado”.
Al revisar ciclos pasados, la regulación siempre actuó de manera negativa. En los picos, prohibiciones o investigaciones interrumpían la apetencia por el riesgo, y en mercados bajistas, concentraban la incertidumbre en forma de responsabilidad. Pero en 2025, lo que se mostró fue una transición institucional de la represión a la permisividad, de la ambigüedad a las normas. Con órdenes ejecutivas previas, opiniones unificadas de los organismos regulatorios y avances graduales en el marco legislativo, el modelo regulatorio basado en la aplicación individual fue reemplazado por un sistema de permisos y autorizaciones sistemáticos.
En este proceso, la promoción de ETFs y la legislación sobre stablecoins funcionaron como “anclas de expectativas”. La aprobación de ETFs físicos permitió que Bitcoin y Ethereum accedieran por primera vez a canales de inversión institucional, cumpliendo con las regulaciones tradicionales. Para finales de 2025, el tamaño de los productos relacionados con Bitcoin y Ethereum en ETP/ETF alcanzó varios miles de millones de dólares, convirtiéndose en actores principales en la asignación institucionalizada de fondos. Simultáneamente, la legislación sobre stablecoins, representada por la ley GENIUS aprobada en julio, clarificó la jerarquía de los activos criptográficos desde una perspectiva institucional, diferenciando qué activos poseen atributos de infraestructura financiera y cuáles siguen siendo productos de alto riesgo y especulación. Esta diferenciación rompió la visión global de “criptomonedas como un todo” y promovió una evaluación diferenciada de los activos.
Lo que destaca es que el entorno político de 2025 no generó un “auge explosivo por beneficios políticos” como en el pasado. Su significado más profundo fue ofrecer un límite relativamente claro al mercado, definiendo los límites de las acciones permitidas y diferenciando los activos con espacio de supervivencia a largo plazo de aquellos que eventualmente serían marginados.
Diferenciación de fondos: stablecoins, RWA, ETF y DAT muestran una preferencia por riesgos bajos
Un fenómeno que fue especialmente evidente en 2025, aunque contra la intuición, es la contradicción de que los fondos no desaparecieron, pero los precios no reaccionaron. La capitalización de mercado y el volumen de transferencias en cadena de stablecoins se mantuvieron en niveles altos, los ETFs físicos continuaron recibiendo entradas netas en diferentes horizontes temporales, mientras que la mayoría de las altcoins fuera de los activos principales siguieron enfrentando presiones a la baja a largo plazo.
¿Qué significa esta divergencia? Indica que en 2025, los fondos no están en un “auge especulativo”, sino que están fluyendo sistemáticamente hacia activos “cumplibles en términos de cumplimiento, con baja volatilidad y aptos para mantener a largo plazo”.
El papel de las stablecoins cambió esencialmente respecto a ciclos anteriores. Antes se consideraban monedas de intermediación dentro de los exchanges o combustible para apalancamiento en mercados alcistas. Pero en 2025, las stablecoins evolucionaron hacia ser puntos de retención de fondos y herramientas de liquidación. La capitalización total de mercado de stablecoins aumentó de aproximadamente 200 mil millones de dólares a más de 300 mil millones, y los 100 mil millones adicionales entraron en los activos alternativos, a pesar de que la capitalización total de estos no creció en ese período.
La stablecoin rentable representada por USDe alcanzó en 2025 una capitalización superior a los 10 mil millones de dólares, convirtiéndose en la tercera stablecoin después de USDT y USDC, lo cual es un símbolo de esta transformación. La concentración de fondos en estos tokens, que no dependen de historias complejas sino de estructuras de ingresos claras y explicables, indica que la valoración del mercado está cambiando de “el atractivo de las historias” a la “veracidad del flujo de caja”.
El desarrollo de RWA (activos del mundo real) reforzó esta tendencia. En 2025, los RWA implementados se concentraron principalmente en bonos del gobierno, fondos del mercado monetario y deuda a corto plazo, activos de bajo riesgo. Su significado esencial no fue crear nuevas oportunidades de beneficios, sino verificar la posibilidad de que los activos de cumplimiento puedan existir en cadena. Para octubre de 2025, el TVL (valor total bloqueado) de los protocolos RWA alcanzó aproximadamente 18 mil millones de dólares, varias veces más que a principios de 2024. Aunque no impulsó directamente los precios, su impacto estructural fue claro: los RWA crearon puntos de anclaje en cadena que ofrecen rentabilidad casi sin riesgo, permitiendo que algunos fondos permanezcan en cadena sin participar en la volatilidad de los precios de las criptomonedas.
De manera similar, la rápida expansión de las estrategias de DAT (empresas de tesorería de activos digitales) que incorporan Bitcoin y Ethereum en sus balances también es significativa. Aproximadamente 200 empresas adoptaron estrategias similares, con un total de más de 130 mil millones de dólares en activos digitales en sus balances. La función de los DAT, al igual que los ETFs, es fortalecer la atracción de fondos hacia activos principales, pero su mecanismo de transmisión se ha “corporativizado”, agravando aún más la jerarquización de fondos entre activos principales y altcoins.
Capas del mercado: ¿por qué la dominancia subió y las altcoins siguieron cayendo?
El resultado final en los precios muestra que el mercado de criptomonedas en 2025 presenta un estado altamente contraintuitivo pero lógicamente coherente. El mercado no colapsó, pero la mayoría de los proyectos continuaron cayendo de forma sostenida.
Según Memento Research, de los 118 tokens emitidos en 2025, aproximadamente el 85% cotizaron por debajo del precio de TGE (evento de generación de tokens) en el mercado secundario, y la valoración media (FDV) cayó en más del 70%. Lo notable es que esta tendencia no se limitó a proyectos de cola, sino que también afectó a proyectos medianos con altas valoraciones, que quedaron muy por detrás de Bitcoin y Ethereum.
El significado de la alta dominancia es que no solo los activos principales están en buen estado, sino que la entrada de fondos institucionales y de capital a largo plazo se concentra selectivamente en “activos de alta calidad”, sin apenas impacto en los activos de cola larga. La dominancia de Bitcoin, en particular, no mostró una caída rápida como en los ciclos alcistas históricos, sino que se mantuvo en niveles elevados, lo que indica que los fondos institucionales no se están dispersando hacia activos de cola larga.
La razón fundamental radica en que la función de los fondos y las historias en el mercado se han separado rápidamente. Aunque las operaciones a corto plazo siguen impulsadas por historias y emociones, las nuevas historias, aunque generan reacciones de precios a corto plazo, tienen una vigencia mucho menor. La tendencia de que las historias que antes generaban meses de euforia ahora se enfríen en semanas se ha convertido en la norma.
El significado esencial de este cambio es que 2025 no marca el fin de la valoración basada en historias, sino que es el punto de partida en el que las historias comienzan a ser seleccionadas por la estructura de fondos. Los precios todavía reaccionan a las historias y emociones, pero solo los activos que atraen fondos a largo plazo pueden consolidar un valor real.
Activos principales y altcoins: jerarquización estructural y su significado inversor
En esta doble estructura, 2025 mostró un nuevo estado del mercado. A nivel de ciclo largo, la lógica de asignación se concentró en activos principales y con capacidad institucional. A nivel de ciclo corto, el mercado de criptomonedas sigue siendo un mercado de operaciones impulsado por historias y emociones.
Esta situación tiene implicaciones profundas. Aunque las historias no han desaparecido, su alcance se ha comprimido significativamente. Las historias sirven para captar cambios emocionales, pero ya no son adecuadas para evaluar el valor a largo plazo. Como resultado, el mercado ha formado una estructura de doble capa clara: en la capa superior, se concentran fondos institucionales y asignaciones a largo plazo; en la capa inferior, continúa la rotación rápida impulsada por la especulación y las historias.
Este proceso de jerarquización implica que la aparición de una “temporada de altcoins” completa, como en ciclos anteriores, se ha dificultado por la consolidación del marco institucional. A medida que los fondos se vuelven selectivos, los tokens con historias débiles o sin mecanismos claros de rentabilidad tienden a perder incluso el soporte marginal de precios.
Tokens con flujo de caja: de historias a valoraciones, los primeros en quedar
En un entorno donde la dominancia se mantiene alta, los tokens con mecanismos de ingresos reales se convirtieron en los primeros en mantener su presencia en un mercado impulsado por historias. Esto no significa que hayan entrado en una etapa de inversión en valor madura, sino que sus historias han sido seleccionadas por la estructura de fondos, y en un entorno donde los fondos a largo plazo buscan canales de asignación eficientes, estos tokens cumplen con condiciones muy concretas.
Por ejemplo, activos como BNB, SKY, HYPE y PUMP, que tienen mecanismos de captura de valor más directos, mostraron una tendencia a ser priorizados en períodos de caída del mercado. Estos tokens generan ingresos de tarifas en sus protocolos, incluso en entornos de bajo apetito por el riesgo, y estos ingresos respaldan el valor del token mediante recompra, quema y staking.
El cambio clave para 2026 es que la principal cuestión ya no será “si hay historia”, sino “si los ingresos siguen siendo viables tras la escala”. Áreas como DePIN, por ejemplo, dependen de que su valor real no sea solo una historia temporal, sino la capacidad de transformar una demanda de infraestructura altamente capitalizada del mundo real en una red de suministro descentralizada y sostenible.
AI×criptomonedas y robótica: la revolución de productividad y la clave del valor a largo plazo
En 2025, ocurrió otro cambio importante: el campo de AI y robótica×criptomonedas, tras experimentar una enfriamiento en las historias, fue reevaluado en su significado estructural.
El interés en DeAI, en comparación con 2024, se enfrió claramente, y los tokens relacionados en general quedaron por detrás de los activos principales, con una rápida compresión del premium de historias. Pero este enfriamiento no significa que la dirección haya perdido validez, sino que la transformación en productividad impulsada por AI ha avanzado hacia una etapa más esencial de ingeniería de sistemas.
Entre 2024 y 2025, se produjeron cambios estructurales en la industria de AI. La demanda de inferencia creció rápidamente en comparación con la de entrenamiento, la calidad de los datos y el entrenamiento posterior adquirieron mayor importancia, la competencia entre modelos de código abierto se intensificó, y la economía de agentes pasó de ser un concepto a una aplicación práctica. Todos estos cambios apuntan a una realidad común: AI está transitando de una “competencia de capacidades de modelos” a una etapa de ingeniería de sistemas basada en “potencia de cálculo, datos, colaboración y eficiencia en pagos”.
Este cambio también es aplicable a los ámbitos en los que blockchain puede funcionar a largo plazo: mercados de cálculo distribuidos, mercados de datos, mecanismos de incentivos combinables, pagos nativos y gestión de permisos. La estructura de AI×criptomonedas no se basa en historias temporales como “proyectos de AI emitiendo tokens”, sino en ofrecer infraestructura complementaria y herramientas de ajuste para la industria de AI.
Sin embargo, en 2025, este campo no logró una valoración sistemática, debido a que el ciclo de realización del valor de productividad es demasiado largo. La estructura actual del mercado, donde las historias se comprimen y los fondos prefieren activos más aceptables, mantiene a AI×criptomonedas fuera de la asignación principal. Pero si en 2026 este campo entra en un ciclo de valoración, probablemente se abrirán límites superiores mucho más altos que las historias tradicionales de aplicación.
Mercado de predicciones y Perp DEX: la reconfiguración institucional de la especulación
Uno de los pocos campos que creció en 2025 fue el mercado de predicciones y los contratos perpetuos descentralizados (Perp DEX). La razón es simple: estos productos aceptan la demanda más primitiva y resistente a la extinción en el mercado de criptomonedas, que es la valoración de incertidumbre y la demanda de apalancamiento.
El mercado de predicciones se basa en la agregación de información. Durante las elecciones presidenciales en EE. UU., los mercados de predicción sobre los resultados electorales atrajeron rápidamente liquidez y atención pública en cadena, con un volumen total de operaciones que superó los 2.4 mil millones de dólares y un interés abierto de aproximadamente 270 millones de dólares en 2025. Esto indica que no se trata solo de apuestas a corto plazo, sino de fondos que asumen de manera sostenida la incertidumbre de los resultados.
El auge de los Perp DEX representa una evolución en los productos de contrato en la cadena, que es un componente central del mercado de criptomonedas. Su esencia no es si la cadena es más rápida que fuera de ella, sino la introducción de un entorno verificable, liquidable y sin confianza para contratos con alto riesgo de contraparte y opacidad.
Para 2026, los mercados de predicciones podrían expandirse hacia sectores no criptográficos, como predicciones inmobiliarias. Eventos globales como la Copa del Mundo, que generan apuestas espontáneas, podrían convertirse en un nuevo punto de inflexión en el flujo de usuarios. La clave será la madurez de la infraestructura: mayor profundidad de liquidez, mecanismos de creación de mercado, reutilización de fondos entre eventos y mejoras en la resolución de disputas y resultados. Si estos avances se logran, los mercados de predicciones podrían evolucionar de “productos de apuestas por eventos” a una infraestructura de valoración de probabilidades para incertidumbres macroeconómicas, políticas, financieras y sociales a largo plazo.
Perspectivas para 2026: la dominancia revela una transformación profunda del mercado
La conclusión de 2025 es simple pero grave: la persistencia de la alta dominancia de Bitcoin indica que el mercado ha pasado de un “auge generalizado” a una “jerarquización en la asignación de activos”, un indicador clave de esta transformación.
El significado de este cambio es multifacético. La consolidación del marco político ha llevado al mercado a una etapa de madurez basada en “restricciones de riesgo”. La diferenciación en la dirección del flujo de fondos ha reducido significativamente el poder de las historias, desplazando la atención hacia “flujos de caja y mecanismos de captura de valor” como núcleo de la evaluación de activos. La alta dominancia no es solo un problema de índices, sino una señal estructural de que la estructura del mercado en sí misma ha cambiado en su esencia.
Si en 2026 el mercado seguirá el ciclo de cuatro años tradicional o superará ese ciclo gracias a la entrada continua de fondos institucionales y a la consolidación del marco regulatorio, será la principal cuestión en la próxima fase del mercado de criptomonedas. Pero lo que está claro es que la era del “auge generalizado” ha terminado, y que la estructura de mercado “jerárquica y selectiva” se ha convertido en la nueva norma en la industria de las criptomonedas. Entender el significado profundo de esta transformación que muestra la dominancia será clave para anticipar los movimientos futuros del mercado.
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El mercado de criptomonedas en 2025: El mantenimiento elevado de la dominancia indica un significado profundo en la jerarquización de activos
Si se hace un resumen de 2025, no se trata simplemente de un mercado alcista o bajista, sino de un año en el que se produjo una transformación fundamental en la dirección del flujo de fondos, el marco político y la estructura del mercado en la industria de las criptomonedas. El fenómeno más emblemático de este año es el hecho de que la dominancia de Bitcoin (la proporción de la capitalización de mercado en relación con el total de activos criptográficos) se mantuvo en niveles elevados. El significado de esta dominancia no es solo un aumento numérico, sino una señal de advertencia estructural que indica que, aunque los fondos institucionales ingresan selectivamente en los activos principales, casi no hay impacto en los activos de cola larga (tokens con capitalización por debajo del puesto 100).
2025 fue un período de transición en el que el mercado de criptomonedas reubicó su posición en múltiples coordenadas políticas, financieras y tecnológicas, y construyó una base institucional más madura hacia 2026. En este proceso de cambio, la suposición tradicional de un “mercado alcista generalizado” se rompió por completo, y la diferenciación estricta por calidad de los activos se convirtió en la nueva norma del mercado.
Cambio de política e institucionalización: de la represión a la permisividad, un marco que establece límites inferiores
A principios de 2025, la toma de posesión de Trump y la orden ejecutiva sobre la estrategia de activos digitales cambiaron radicalmente las expectativas del mercado respecto al entorno regulatorio. Sin embargo, el significado de este cambio no fue un “motor directo para impulsar el mercado” como antes, sino más bien “proporcionar un límite claro al mercado”.
Al revisar ciclos pasados, la regulación siempre actuó de manera negativa. En los picos, prohibiciones o investigaciones interrumpían la apetencia por el riesgo, y en mercados bajistas, concentraban la incertidumbre en forma de responsabilidad. Pero en 2025, lo que se mostró fue una transición institucional de la represión a la permisividad, de la ambigüedad a las normas. Con órdenes ejecutivas previas, opiniones unificadas de los organismos regulatorios y avances graduales en el marco legislativo, el modelo regulatorio basado en la aplicación individual fue reemplazado por un sistema de permisos y autorizaciones sistemáticos.
En este proceso, la promoción de ETFs y la legislación sobre stablecoins funcionaron como “anclas de expectativas”. La aprobación de ETFs físicos permitió que Bitcoin y Ethereum accedieran por primera vez a canales de inversión institucional, cumpliendo con las regulaciones tradicionales. Para finales de 2025, el tamaño de los productos relacionados con Bitcoin y Ethereum en ETP/ETF alcanzó varios miles de millones de dólares, convirtiéndose en actores principales en la asignación institucionalizada de fondos. Simultáneamente, la legislación sobre stablecoins, representada por la ley GENIUS aprobada en julio, clarificó la jerarquía de los activos criptográficos desde una perspectiva institucional, diferenciando qué activos poseen atributos de infraestructura financiera y cuáles siguen siendo productos de alto riesgo y especulación. Esta diferenciación rompió la visión global de “criptomonedas como un todo” y promovió una evaluación diferenciada de los activos.
Lo que destaca es que el entorno político de 2025 no generó un “auge explosivo por beneficios políticos” como en el pasado. Su significado más profundo fue ofrecer un límite relativamente claro al mercado, definiendo los límites de las acciones permitidas y diferenciando los activos con espacio de supervivencia a largo plazo de aquellos que eventualmente serían marginados.
Diferenciación de fondos: stablecoins, RWA, ETF y DAT muestran una preferencia por riesgos bajos
Un fenómeno que fue especialmente evidente en 2025, aunque contra la intuición, es la contradicción de que los fondos no desaparecieron, pero los precios no reaccionaron. La capitalización de mercado y el volumen de transferencias en cadena de stablecoins se mantuvieron en niveles altos, los ETFs físicos continuaron recibiendo entradas netas en diferentes horizontes temporales, mientras que la mayoría de las altcoins fuera de los activos principales siguieron enfrentando presiones a la baja a largo plazo.
¿Qué significa esta divergencia? Indica que en 2025, los fondos no están en un “auge especulativo”, sino que están fluyendo sistemáticamente hacia activos “cumplibles en términos de cumplimiento, con baja volatilidad y aptos para mantener a largo plazo”.
El papel de las stablecoins cambió esencialmente respecto a ciclos anteriores. Antes se consideraban monedas de intermediación dentro de los exchanges o combustible para apalancamiento en mercados alcistas. Pero en 2025, las stablecoins evolucionaron hacia ser puntos de retención de fondos y herramientas de liquidación. La capitalización total de mercado de stablecoins aumentó de aproximadamente 200 mil millones de dólares a más de 300 mil millones, y los 100 mil millones adicionales entraron en los activos alternativos, a pesar de que la capitalización total de estos no creció en ese período.
La stablecoin rentable representada por USDe alcanzó en 2025 una capitalización superior a los 10 mil millones de dólares, convirtiéndose en la tercera stablecoin después de USDT y USDC, lo cual es un símbolo de esta transformación. La concentración de fondos en estos tokens, que no dependen de historias complejas sino de estructuras de ingresos claras y explicables, indica que la valoración del mercado está cambiando de “el atractivo de las historias” a la “veracidad del flujo de caja”.
El desarrollo de RWA (activos del mundo real) reforzó esta tendencia. En 2025, los RWA implementados se concentraron principalmente en bonos del gobierno, fondos del mercado monetario y deuda a corto plazo, activos de bajo riesgo. Su significado esencial no fue crear nuevas oportunidades de beneficios, sino verificar la posibilidad de que los activos de cumplimiento puedan existir en cadena. Para octubre de 2025, el TVL (valor total bloqueado) de los protocolos RWA alcanzó aproximadamente 18 mil millones de dólares, varias veces más que a principios de 2024. Aunque no impulsó directamente los precios, su impacto estructural fue claro: los RWA crearon puntos de anclaje en cadena que ofrecen rentabilidad casi sin riesgo, permitiendo que algunos fondos permanezcan en cadena sin participar en la volatilidad de los precios de las criptomonedas.
De manera similar, la rápida expansión de las estrategias de DAT (empresas de tesorería de activos digitales) que incorporan Bitcoin y Ethereum en sus balances también es significativa. Aproximadamente 200 empresas adoptaron estrategias similares, con un total de más de 130 mil millones de dólares en activos digitales en sus balances. La función de los DAT, al igual que los ETFs, es fortalecer la atracción de fondos hacia activos principales, pero su mecanismo de transmisión se ha “corporativizado”, agravando aún más la jerarquización de fondos entre activos principales y altcoins.
Capas del mercado: ¿por qué la dominancia subió y las altcoins siguieron cayendo?
El resultado final en los precios muestra que el mercado de criptomonedas en 2025 presenta un estado altamente contraintuitivo pero lógicamente coherente. El mercado no colapsó, pero la mayoría de los proyectos continuaron cayendo de forma sostenida.
Según Memento Research, de los 118 tokens emitidos en 2025, aproximadamente el 85% cotizaron por debajo del precio de TGE (evento de generación de tokens) en el mercado secundario, y la valoración media (FDV) cayó en más del 70%. Lo notable es que esta tendencia no se limitó a proyectos de cola, sino que también afectó a proyectos medianos con altas valoraciones, que quedaron muy por detrás de Bitcoin y Ethereum.
El significado de la alta dominancia es que no solo los activos principales están en buen estado, sino que la entrada de fondos institucionales y de capital a largo plazo se concentra selectivamente en “activos de alta calidad”, sin apenas impacto en los activos de cola larga. La dominancia de Bitcoin, en particular, no mostró una caída rápida como en los ciclos alcistas históricos, sino que se mantuvo en niveles elevados, lo que indica que los fondos institucionales no se están dispersando hacia activos de cola larga.
La razón fundamental radica en que la función de los fondos y las historias en el mercado se han separado rápidamente. Aunque las operaciones a corto plazo siguen impulsadas por historias y emociones, las nuevas historias, aunque generan reacciones de precios a corto plazo, tienen una vigencia mucho menor. La tendencia de que las historias que antes generaban meses de euforia ahora se enfríen en semanas se ha convertido en la norma.
El significado esencial de este cambio es que 2025 no marca el fin de la valoración basada en historias, sino que es el punto de partida en el que las historias comienzan a ser seleccionadas por la estructura de fondos. Los precios todavía reaccionan a las historias y emociones, pero solo los activos que atraen fondos a largo plazo pueden consolidar un valor real.
Activos principales y altcoins: jerarquización estructural y su significado inversor
En esta doble estructura, 2025 mostró un nuevo estado del mercado. A nivel de ciclo largo, la lógica de asignación se concentró en activos principales y con capacidad institucional. A nivel de ciclo corto, el mercado de criptomonedas sigue siendo un mercado de operaciones impulsado por historias y emociones.
Esta situación tiene implicaciones profundas. Aunque las historias no han desaparecido, su alcance se ha comprimido significativamente. Las historias sirven para captar cambios emocionales, pero ya no son adecuadas para evaluar el valor a largo plazo. Como resultado, el mercado ha formado una estructura de doble capa clara: en la capa superior, se concentran fondos institucionales y asignaciones a largo plazo; en la capa inferior, continúa la rotación rápida impulsada por la especulación y las historias.
Este proceso de jerarquización implica que la aparición de una “temporada de altcoins” completa, como en ciclos anteriores, se ha dificultado por la consolidación del marco institucional. A medida que los fondos se vuelven selectivos, los tokens con historias débiles o sin mecanismos claros de rentabilidad tienden a perder incluso el soporte marginal de precios.
Tokens con flujo de caja: de historias a valoraciones, los primeros en quedar
En un entorno donde la dominancia se mantiene alta, los tokens con mecanismos de ingresos reales se convirtieron en los primeros en mantener su presencia en un mercado impulsado por historias. Esto no significa que hayan entrado en una etapa de inversión en valor madura, sino que sus historias han sido seleccionadas por la estructura de fondos, y en un entorno donde los fondos a largo plazo buscan canales de asignación eficientes, estos tokens cumplen con condiciones muy concretas.
Por ejemplo, activos como BNB, SKY, HYPE y PUMP, que tienen mecanismos de captura de valor más directos, mostraron una tendencia a ser priorizados en períodos de caída del mercado. Estos tokens generan ingresos de tarifas en sus protocolos, incluso en entornos de bajo apetito por el riesgo, y estos ingresos respaldan el valor del token mediante recompra, quema y staking.
El cambio clave para 2026 es que la principal cuestión ya no será “si hay historia”, sino “si los ingresos siguen siendo viables tras la escala”. Áreas como DePIN, por ejemplo, dependen de que su valor real no sea solo una historia temporal, sino la capacidad de transformar una demanda de infraestructura altamente capitalizada del mundo real en una red de suministro descentralizada y sostenible.
AI×criptomonedas y robótica: la revolución de productividad y la clave del valor a largo plazo
En 2025, ocurrió otro cambio importante: el campo de AI y robótica×criptomonedas, tras experimentar una enfriamiento en las historias, fue reevaluado en su significado estructural.
El interés en DeAI, en comparación con 2024, se enfrió claramente, y los tokens relacionados en general quedaron por detrás de los activos principales, con una rápida compresión del premium de historias. Pero este enfriamiento no significa que la dirección haya perdido validez, sino que la transformación en productividad impulsada por AI ha avanzado hacia una etapa más esencial de ingeniería de sistemas.
Entre 2024 y 2025, se produjeron cambios estructurales en la industria de AI. La demanda de inferencia creció rápidamente en comparación con la de entrenamiento, la calidad de los datos y el entrenamiento posterior adquirieron mayor importancia, la competencia entre modelos de código abierto se intensificó, y la economía de agentes pasó de ser un concepto a una aplicación práctica. Todos estos cambios apuntan a una realidad común: AI está transitando de una “competencia de capacidades de modelos” a una etapa de ingeniería de sistemas basada en “potencia de cálculo, datos, colaboración y eficiencia en pagos”.
Este cambio también es aplicable a los ámbitos en los que blockchain puede funcionar a largo plazo: mercados de cálculo distribuidos, mercados de datos, mecanismos de incentivos combinables, pagos nativos y gestión de permisos. La estructura de AI×criptomonedas no se basa en historias temporales como “proyectos de AI emitiendo tokens”, sino en ofrecer infraestructura complementaria y herramientas de ajuste para la industria de AI.
Sin embargo, en 2025, este campo no logró una valoración sistemática, debido a que el ciclo de realización del valor de productividad es demasiado largo. La estructura actual del mercado, donde las historias se comprimen y los fondos prefieren activos más aceptables, mantiene a AI×criptomonedas fuera de la asignación principal. Pero si en 2026 este campo entra en un ciclo de valoración, probablemente se abrirán límites superiores mucho más altos que las historias tradicionales de aplicación.
Mercado de predicciones y Perp DEX: la reconfiguración institucional de la especulación
Uno de los pocos campos que creció en 2025 fue el mercado de predicciones y los contratos perpetuos descentralizados (Perp DEX). La razón es simple: estos productos aceptan la demanda más primitiva y resistente a la extinción en el mercado de criptomonedas, que es la valoración de incertidumbre y la demanda de apalancamiento.
El mercado de predicciones se basa en la agregación de información. Durante las elecciones presidenciales en EE. UU., los mercados de predicción sobre los resultados electorales atrajeron rápidamente liquidez y atención pública en cadena, con un volumen total de operaciones que superó los 2.4 mil millones de dólares y un interés abierto de aproximadamente 270 millones de dólares en 2025. Esto indica que no se trata solo de apuestas a corto plazo, sino de fondos que asumen de manera sostenida la incertidumbre de los resultados.
El auge de los Perp DEX representa una evolución en los productos de contrato en la cadena, que es un componente central del mercado de criptomonedas. Su esencia no es si la cadena es más rápida que fuera de ella, sino la introducción de un entorno verificable, liquidable y sin confianza para contratos con alto riesgo de contraparte y opacidad.
Para 2026, los mercados de predicciones podrían expandirse hacia sectores no criptográficos, como predicciones inmobiliarias. Eventos globales como la Copa del Mundo, que generan apuestas espontáneas, podrían convertirse en un nuevo punto de inflexión en el flujo de usuarios. La clave será la madurez de la infraestructura: mayor profundidad de liquidez, mecanismos de creación de mercado, reutilización de fondos entre eventos y mejoras en la resolución de disputas y resultados. Si estos avances se logran, los mercados de predicciones podrían evolucionar de “productos de apuestas por eventos” a una infraestructura de valoración de probabilidades para incertidumbres macroeconómicas, políticas, financieras y sociales a largo plazo.
Perspectivas para 2026: la dominancia revela una transformación profunda del mercado
La conclusión de 2025 es simple pero grave: la persistencia de la alta dominancia de Bitcoin indica que el mercado ha pasado de un “auge generalizado” a una “jerarquización en la asignación de activos”, un indicador clave de esta transformación.
El significado de este cambio es multifacético. La consolidación del marco político ha llevado al mercado a una etapa de madurez basada en “restricciones de riesgo”. La diferenciación en la dirección del flujo de fondos ha reducido significativamente el poder de las historias, desplazando la atención hacia “flujos de caja y mecanismos de captura de valor” como núcleo de la evaluación de activos. La alta dominancia no es solo un problema de índices, sino una señal estructural de que la estructura del mercado en sí misma ha cambiado en su esencia.
Si en 2026 el mercado seguirá el ciclo de cuatro años tradicional o superará ese ciclo gracias a la entrada continua de fondos institucionales y a la consolidación del marco regulatorio, será la principal cuestión en la próxima fase del mercado de criptomonedas. Pero lo que está claro es que la era del “auge generalizado” ha terminado, y que la estructura de mercado “jerárquica y selectiva” se ha convertido en la nueva norma en la industria de las criptomonedas. Entender el significado profundo de esta transformación que muestra la dominancia será clave para anticipar los movimientos futuros del mercado.