Bienvenido nuevamente~ Si quieres entender cómo hacer pececito en el universo de las criptomonedas, necesitas conocer una historia que los grandes nombres del sector preferirían olvidar. Mientras los líderes del mercado de criptomonedas proclaman diariamente sobre “un mundo ideal descentralizado”, los archivos del Departamento de Justicia de EE. UU. revelaron algo que rompió la narrativa idealizada de este sector: la conexión entre el poder antiguo y Bitcoin.
La trayectoria de inversiones del poder establecido en Bitcoin (2011-2014)
La historia comienza mucho antes de la exposición pública. En 2011, Jeffrey Epstein ya había elogiado a Bitcoin como “increíble” – una señal de que hombres del poder antiguo estaban observando atentamente. Tres años después, en 2014, cuando la tecnología blockchain aún era una novedad, Epstein no solo debatió por email sobre “proyectos secretos de Bitcoin” con Peter, sino que también invirtió 500 mil dólares en Blockstream y consideró colocar 3 millones en Coinbase. Estas cifras muestran que Epstein no era un verdadero creyente en la revolución descentralizada, sino un estratega que tejía conexiones en nuevas tecnologías – una forma clásica de hacer pececito al posicionarse antes de la explosión de un mercado.
Cuando la verdad se convirtió en un pececito: los documentos de 2024 y el impacto en la comunidad
Diez años después de aquellos emails e inversiones, el Departamento de Justicia de EE. UU. finalmente abrió la caja de Pandora. La exposición de este material documentado causó una ola de turbulencia en el mercado: Bitcoin llegó a borrar las ganancias acumuladas del año, la comunidad XRP enfrentó momentos de incertidumbre, y el ex-CTO de Ripple rápidamente afirmó que se trataba de “un malentendido, sin evidencias de ilegalidades”. La narrativa pura de una revolución descentralizada, de repente, mostraba sus costuras.
El Departamento de Justicia aclaró que no había pruebas de actividades ilegales – Epstein era solo un inversor ocasional y participante social en círculos tecnológicos. Pero esta fría afirmación de “no hay crimen comprobado” no alivia la presión regulatoria que seguramente aumentará. La cuestión de cómo hacer pececito en este mercado ahora adquiere un nuevo significado: ¿cómo identificar lo que es una verdadera innovación y lo que es poder antiguo reembalado?
¿Revolución descentralizada o juego de poder antiguo reembalado?
Actualmente, con Bitcoin fluctuando cerca de los 80 mil dólares, muchas personas se detienen a cuestionar los fundamentos. ¿Realmente estamos comprando una revolución tecnológica, o estamos participando en un juego sofisticado de poder, solo con nuevas vestimentas? La respuesta no es sencilla. La conexión de Epstein con Bitcoin no desmiente la tecnología en sí, pero revela que desde el principio, figuras del poder establecido estaban posicionadas para beneficiarse de cualquier escenario.
Las inversiones de Epstein en Blockstream y Coinbase no fueron sobre creencias filosóficas en descentralización – fueron sobre entender dónde fluiría el dinero. Y en este punto, la lección es clara: para evitar hacer pececito en este mercado, es necesario cuestionar no solo la tecnología, sino también quién está detrás de ella, cuánto tiempo lleva allí, y si la descentralización es realmente el objetivo o solo un buen discurso de marketing.
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Cómo hacer pececito en el mundo de las criptomonedas: la herencia Epstein que acecha a Bitcoin
Bienvenido nuevamente~ Si quieres entender cómo hacer pececito en el universo de las criptomonedas, necesitas conocer una historia que los grandes nombres del sector preferirían olvidar. Mientras los líderes del mercado de criptomonedas proclaman diariamente sobre “un mundo ideal descentralizado”, los archivos del Departamento de Justicia de EE. UU. revelaron algo que rompió la narrativa idealizada de este sector: la conexión entre el poder antiguo y Bitcoin.
La trayectoria de inversiones del poder establecido en Bitcoin (2011-2014)
La historia comienza mucho antes de la exposición pública. En 2011, Jeffrey Epstein ya había elogiado a Bitcoin como “increíble” – una señal de que hombres del poder antiguo estaban observando atentamente. Tres años después, en 2014, cuando la tecnología blockchain aún era una novedad, Epstein no solo debatió por email sobre “proyectos secretos de Bitcoin” con Peter, sino que también invirtió 500 mil dólares en Blockstream y consideró colocar 3 millones en Coinbase. Estas cifras muestran que Epstein no era un verdadero creyente en la revolución descentralizada, sino un estratega que tejía conexiones en nuevas tecnologías – una forma clásica de hacer pececito al posicionarse antes de la explosión de un mercado.
Cuando la verdad se convirtió en un pececito: los documentos de 2024 y el impacto en la comunidad
Diez años después de aquellos emails e inversiones, el Departamento de Justicia de EE. UU. finalmente abrió la caja de Pandora. La exposición de este material documentado causó una ola de turbulencia en el mercado: Bitcoin llegó a borrar las ganancias acumuladas del año, la comunidad XRP enfrentó momentos de incertidumbre, y el ex-CTO de Ripple rápidamente afirmó que se trataba de “un malentendido, sin evidencias de ilegalidades”. La narrativa pura de una revolución descentralizada, de repente, mostraba sus costuras.
El Departamento de Justicia aclaró que no había pruebas de actividades ilegales – Epstein era solo un inversor ocasional y participante social en círculos tecnológicos. Pero esta fría afirmación de “no hay crimen comprobado” no alivia la presión regulatoria que seguramente aumentará. La cuestión de cómo hacer pececito en este mercado ahora adquiere un nuevo significado: ¿cómo identificar lo que es una verdadera innovación y lo que es poder antiguo reembalado?
¿Revolución descentralizada o juego de poder antiguo reembalado?
Actualmente, con Bitcoin fluctuando cerca de los 80 mil dólares, muchas personas se detienen a cuestionar los fundamentos. ¿Realmente estamos comprando una revolución tecnológica, o estamos participando en un juego sofisticado de poder, solo con nuevas vestimentas? La respuesta no es sencilla. La conexión de Epstein con Bitcoin no desmiente la tecnología en sí, pero revela que desde el principio, figuras del poder establecido estaban posicionadas para beneficiarse de cualquier escenario.
Las inversiones de Epstein en Blockstream y Coinbase no fueron sobre creencias filosóficas en descentralización – fueron sobre entender dónde fluiría el dinero. Y en este punto, la lección es clara: para evitar hacer pececito en este mercado, es necesario cuestionar no solo la tecnología, sino también quién está detrás de ella, cuánto tiempo lleva allí, y si la descentralización es realmente el objetivo o solo un buen discurso de marketing.