Los miles de documentos publicados recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos han generado una nueva ola de atención en el ámbito político. Trump ha tratado de defenderse desesperadamente de estos contenidos, afirmando que él y el fallecido violador Jeffrey Epstein "no eran amigos", intentando desvincularse de la relación entre ambos.
Estas declaraciones contrastan claramente con los registros históricos. Según una grabación divulgada el año pasado por el periodista Michael Wolff, Epstein afirmó que Trump era su "amigo más cercano", y que mantenían una relación cercana durante diez años. Cuando se le preguntó cómo conocía los detalles de la vida de Trump, Epstein no dudó en decir esas palabras. La publicación de esta grabación hace que la última declaración de Trump parezca bastante pasiva.
Frente a la publicación de los documentos del Departamento de Justicia, Trump negó vehementemente tener una relación cercana en las redes sociales, y también dirigió su ira hacia Wolff y otros "radicales de izquierda". Afirmó que Wolff es un "escritor de mala reputación", que suele inventar información para vender obras ficticias, y que carece de principios morales básicos. Trump incluso dijo que nunca ha visitado la isla privada de Epstein, pero a la vez acusó a muchos demócratas y sus simpatizantes de haberla visitado.
En una respuesta enérgica, Trump también afirmó que Wolff y Epstein conspiraron juntos contra él, intentando dañar su reputación política. Dijo que planea tomar acciones legales contra algunas personas involucradas en este asunto, con la intención de cambiar la opinión pública.
Este incidente pone de manifiesto la ansiedad de Trump por aclarar desesperadamente su relación con Epstein. La tensión entre los registros históricos, las pruebas de grabaciones y las declaraciones actuales hace que esta polémica sea cada vez más llamativa. Tanto los documentos del Departamento de Justicia como las grabaciones de Wolff se han convertido en temas difíciles de evitar para Trump.
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Los miles de documentos publicados recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos han generado una nueva ola de atención en el ámbito político. Trump ha tratado de defenderse desesperadamente de estos contenidos, afirmando que él y el fallecido violador Jeffrey Epstein "no eran amigos", intentando desvincularse de la relación entre ambos.
Estas declaraciones contrastan claramente con los registros históricos. Según una grabación divulgada el año pasado por el periodista Michael Wolff, Epstein afirmó que Trump era su "amigo más cercano", y que mantenían una relación cercana durante diez años. Cuando se le preguntó cómo conocía los detalles de la vida de Trump, Epstein no dudó en decir esas palabras. La publicación de esta grabación hace que la última declaración de Trump parezca bastante pasiva.
Frente a la publicación de los documentos del Departamento de Justicia, Trump negó vehementemente tener una relación cercana en las redes sociales, y también dirigió su ira hacia Wolff y otros "radicales de izquierda". Afirmó que Wolff es un "escritor de mala reputación", que suele inventar información para vender obras ficticias, y que carece de principios morales básicos. Trump incluso dijo que nunca ha visitado la isla privada de Epstein, pero a la vez acusó a muchos demócratas y sus simpatizantes de haberla visitado.
En una respuesta enérgica, Trump también afirmó que Wolff y Epstein conspiraron juntos contra él, intentando dañar su reputación política. Dijo que planea tomar acciones legales contra algunas personas involucradas en este asunto, con la intención de cambiar la opinión pública.
Este incidente pone de manifiesto la ansiedad de Trump por aclarar desesperadamente su relación con Epstein. La tensión entre los registros históricos, las pruebas de grabaciones y las declaraciones actuales hace que esta polémica sea cada vez más llamativa. Tanto los documentos del Departamento de Justicia como las grabaciones de Wolff se han convertido en temas difíciles de evitar para Trump.