Luego viene el verano de 2020 de DeFi, que agrupa la «labor financiera». Nos convertimos en los empleados de fondo de ese banco que nunca cierra: préstamos, colaterales, arbitraje, buscando día y noche ese 3000% de rendimiento anual, orando cada noche para que no se vaya al garete al despertar.
Luego está 2021 y los NFT, que ya no solo agrupan capital, sino también a personas que resuenan con una cierta cultura, estética o ideología compartida. En ese momento, todos preguntaban: «Espera, ¿por qué debería comprar una imagen?», «Eso no es solo una imagen, eso es cultura». Todos estaban buscando su propio «tribu», tu pequeña imagen es tu pasaporte, una medalla digital de «tus propios», la entrada a chats exclusivos y eventos de alto nivel. Para 2024, la era de las Meme Coins, esta tendencia ya no puede ser ignorada. Ahora, la gente casi no se preocupa por la tecnología. Lo que realmente agrupa son las emociones, la identidad y las bromas colectivas dentro del círculo. Ya no compras solo un whitepaper. Compras esa frase: «Los que entienden, entienden, y tú sabes por qué me río (o lloro) jejeje». Compras una «comunidad» que te hace sentir menos solo cuando el precio cae un 80%. Hoy en día, hemos llegado a los mercados de predicción. Lo que agrupan ya no son solo emociones, sino juicio, una creencia común en el futuro. Y estas creencias realmente han logrado un flujo sin fronteras. Tomando las elecciones presidenciales de EE. UU. como ejemplo, un evento de interés mundial. Pero si no eres estadounidense, no tienes derecho a votar. En los mercados de predicción, aunque no puedas votar, puedes apostar a tu percepción. Aquí, el cambio real es evidente. Cada ciclo trae nuevas dimensiones a este gran sistema: dinero, fe, labor financiera, cultura, emociones, juicio, ____? ¿Y qué será lo próximo? Verás que cada vez que se rompe un círculo en el mundo cripto, en esencia, es una nueva forma de reunir a las personas. Cada etapa trae no solo más usuarios, sino también una nueva razón para quedarse — esa es la clave. El foco nunca ha sido el token en sí, sino que el token es solo un tema que une a la gente para que puedan jugar juntos. Lo que realmente circula en este sistema son esas cosas que pueden sostener consensos nativos cada vez más grandes.
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Luego viene el verano de 2020 de DeFi, que agrupa la «labor financiera». Nos convertimos en los empleados de fondo de ese banco que nunca cierra: préstamos, colaterales, arbitraje, buscando día y noche ese 3000% de rendimiento anual, orando cada noche para que no se vaya al garete al despertar.
Luego está 2021 y los NFT, que ya no solo agrupan capital, sino también a personas que resuenan con una cierta cultura, estética o ideología compartida. En ese momento, todos preguntaban: «Espera, ¿por qué debería comprar una imagen?», «Eso no es solo una imagen, eso es cultura».
Todos estaban buscando su propio «tribu», tu pequeña imagen es tu pasaporte, una medalla digital de «tus propios», la entrada a chats exclusivos y eventos de alto nivel.
Para 2024, la era de las Meme Coins, esta tendencia ya no puede ser ignorada. Ahora, la gente casi no se preocupa por la tecnología. Lo que realmente agrupa son las emociones, la identidad y las bromas colectivas dentro del círculo.
Ya no compras solo un whitepaper. Compras esa frase: «Los que entienden, entienden, y tú sabes por qué me río (o lloro) jejeje». Compras una «comunidad» que te hace sentir menos solo cuando el precio cae un 80%.
Hoy en día, hemos llegado a los mercados de predicción. Lo que agrupan ya no son solo emociones, sino juicio, una creencia común en el futuro. Y estas creencias realmente han logrado un flujo sin fronteras.
Tomando las elecciones presidenciales de EE. UU. como ejemplo, un evento de interés mundial. Pero si no eres estadounidense, no tienes derecho a votar. En los mercados de predicción, aunque no puedas votar, puedes apostar a tu percepción. Aquí, el cambio real es evidente.
Cada ciclo trae nuevas dimensiones a este gran sistema: dinero, fe, labor financiera, cultura, emociones, juicio, ____? ¿Y qué será lo próximo?
Verás que cada vez que se rompe un círculo en el mundo cripto, en esencia, es una nueva forma de reunir a las personas. Cada etapa trae no solo más usuarios, sino también una nueva razón para quedarse — esa es la clave.
El foco nunca ha sido el token en sí, sino que el token es solo un tema que une a la gente para que puedan jugar juntos. Lo que realmente circula en este sistema son esas cosas que pueden sostener consensos nativos cada vez más grandes.