Pero hay una línea que debe mantenerse: aparecer en una foto o compartir espacio con Epstein no es, por sí mismo, prueba de delito. La historia está llena de figuras que orbitaban en las mismas habitaciones sin compartir los mismos crímenes. La justicia colapsa cuando la sospecha reemplaza a la evidencia.
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Pero hay una línea que debe mantenerse: aparecer en una foto o compartir espacio con Epstein no es, por sí mismo, prueba de delito. La historia está llena de figuras que orbitaban en las mismas habitaciones sin compartir los mismos crímenes. La justicia colapsa cuando la sospecha reemplaza a la evidencia.