A finales de enero de 2026, ocurrió un fenómeno interesante en el mercado financiero global. El índice del Dólar estadounidense experimentó una caída del 10% en los últimos 12 meses, sin embargo, Bitcoin no mostró el aumento esperado. Por el contrario, esta criptomoneda, la más grande del mercado, registró una depreciación de -27.16% en el mismo período—un rendimiento muy diferente a su dinámica histórica.
El índice del Dólar enfrenta presión, pero no impulsa a Bitcoin al alza
Cuando el dólar cae así, el análisis convencional del mercado suele esperar que Bitcoin se mueva al alza como instrumento de diversificación. Sin embargo, los datos muestran lo contrario. La debilidad del dólar coincidió con una caída significativa de Bitcoin, lo que indica que la correlación entre ambos ha cambiado respecto a las expectativas del mercado tradicional.
Perspectiva de JPMorgan: La caída del dólar no es una señal a largo plazo
Según un análisis del JPMorgan Private Bank citado por BlockBeats, la debilidad actual del dólar está más impulsada por flujos de capital a corto plazo y cambios en el sentimiento del mercado que por cambios fundamentales en el crecimiento económico o en la política monetaria. Los estrategas de esta institución expresaron que, aunque desde principios de año existía un diferencial de tasas que favorecía al dólar, el mercado no interpretó esta caída en el tipo de cambio como un cambio macroeconómico sostenido.
Bitcoin se posiciona como un activo de riesgo, no como reserva de valor
El análisis de JPMorgan identifica un cambio importante en la percepción de los inversores respecto a Bitcoin. La mayor criptomoneda del mundo ya no funciona como un refugio tradicional contra las fluctuaciones del dólar, como se pensaba anteriormente. Por el contrario, Bitcoin ahora se considera un activo de alto riesgo, muy sensible a las condiciones de liquidez del mercado. Cuando el sentimiento de los inversores se vuelve risk-off o cuando hay presión de liquidez, Bitcoin tiende a seguir el patrón de otros activos de riesgo, sin mantener su estatus como un instrumento confiable de reserva de valor.
Oro y activos emergentes se convierten en los principales beneficiarios
Por otro lado, mientras Bitcoin experimentaba una caída acompañando la caída del dólar, el oro y los activos de los mercados emergentes mostraron un rendimiento más receptivo y favorable. Estas categorías de activos han sido beneficiarios más directos del proceso de diversificación del dólar en curso, reflejando un cambio en las preferencias de los inversores hacia instrumentos más tradicionales y estables en el entorno de incertidumbre macroeconómica actual.
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El dólar cae, pero Bitcoin se deprecia: La dinámica del mercado en contra de las expectativas
A finales de enero de 2026, ocurrió un fenómeno interesante en el mercado financiero global. El índice del Dólar estadounidense experimentó una caída del 10% en los últimos 12 meses, sin embargo, Bitcoin no mostró el aumento esperado. Por el contrario, esta criptomoneda, la más grande del mercado, registró una depreciación de -27.16% en el mismo período—un rendimiento muy diferente a su dinámica histórica.
El índice del Dólar enfrenta presión, pero no impulsa a Bitcoin al alza
Cuando el dólar cae así, el análisis convencional del mercado suele esperar que Bitcoin se mueva al alza como instrumento de diversificación. Sin embargo, los datos muestran lo contrario. La debilidad del dólar coincidió con una caída significativa de Bitcoin, lo que indica que la correlación entre ambos ha cambiado respecto a las expectativas del mercado tradicional.
Perspectiva de JPMorgan: La caída del dólar no es una señal a largo plazo
Según un análisis del JPMorgan Private Bank citado por BlockBeats, la debilidad actual del dólar está más impulsada por flujos de capital a corto plazo y cambios en el sentimiento del mercado que por cambios fundamentales en el crecimiento económico o en la política monetaria. Los estrategas de esta institución expresaron que, aunque desde principios de año existía un diferencial de tasas que favorecía al dólar, el mercado no interpretó esta caída en el tipo de cambio como un cambio macroeconómico sostenido.
Bitcoin se posiciona como un activo de riesgo, no como reserva de valor
El análisis de JPMorgan identifica un cambio importante en la percepción de los inversores respecto a Bitcoin. La mayor criptomoneda del mundo ya no funciona como un refugio tradicional contra las fluctuaciones del dólar, como se pensaba anteriormente. Por el contrario, Bitcoin ahora se considera un activo de alto riesgo, muy sensible a las condiciones de liquidez del mercado. Cuando el sentimiento de los inversores se vuelve risk-off o cuando hay presión de liquidez, Bitcoin tiende a seguir el patrón de otros activos de riesgo, sin mantener su estatus como un instrumento confiable de reserva de valor.
Oro y activos emergentes se convierten en los principales beneficiarios
Por otro lado, mientras Bitcoin experimentaba una caída acompañando la caída del dólar, el oro y los activos de los mercados emergentes mostraron un rendimiento más receptivo y favorable. Estas categorías de activos han sido beneficiarios más directos del proceso de diversificación del dólar en curso, reflejando un cambio en las preferencias de los inversores hacia instrumentos más tradicionales y estables en el entorno de incertidumbre macroeconómica actual.