El 31 de enero de 2026, en las primeras horas, el mercado mundial de metales preciosos experimentó una caída histórica similar a la "Viernes Negro" en casi 40 años. El precio del oro en mercado spot cayó un 12,92% en un solo día, perdiendo consecutivamente varias barreras en el rango de 5400 a 4700 dólares durante la sesión, alcanzando un mínimo de 4682 dólares por onza, la mayor caída diaria desde 1980. El mercado de plata también colapsó, con una caída superior al 35% en el mercado spot, evaporando casi el 30% de su valor de mercado en un solo día. Esta sacudida épica provocó rápidamente una reacción en cadena en los mercados financieros globales.



El detonante principal de esta caída fue el aumento de las expectativas alcistas provocado por cambios en el personal de la Reserva Federal. Tras la confirmación del presidente de EE. UU., Trump, de nombrar a Kevin W. como nuevo presidente de la Reserva Federal, las preocupaciones por un endurecimiento monetario se intensificaron, el índice del dólar se recuperó significativamente y el oro, como activo sin intereses, sufrió una venta masiva. Al mismo tiempo, las ganancias acumuladas por el rápido aumento del precio del oro en el corto plazo generaron una fuerte demanda de corrección técnica, y factores como los ajustes de margen desencadenaron liquidaciones en cadena de fondos apalancados, formando un ciclo vicioso de "ajuste de expectativas—ruptura técnica—liquidaciones por apalancamiento", lo que agravó la caída.

La caída se propagó rápidamente a nivel mundial. Las acciones de minas de oro internacionales cayeron en general más del 10%, y los tres principales índices de EE. UU. también sufrieron presiones a la baja. En el mercado nacional, el precio del oro en Shanghai cayó casi un 10%, y los precios de las joyas de oro generalmente retrocedieron de más de 1700 yuanes por gramo a la franja de 1500-1600 yuanes, poniendo a algunos inversores con posiciones altas en una gran presión.

En cuanto a las perspectivas futuras, las opiniones de los expertos están divididas. Algunos creen que esta subida carece de respaldo fundamental y que la tendencia de fondos hacia el dólar y los bonos estadounidenses podría continuar; otros señalan que a largo plazo, la "desdolarización" global, los riesgos geopolíticos y los problemas de deuda siguen siendo soportes para el oro. La experiencia histórica muestra que, tras este tipo de "flash crash" impulsado por la liquidez, los mercados suelen entrar en una fase de consolidación con alta volatilidad, difícil de revertir en forma de V directamente.

Esta caída vuelve a advertir al mercado: el oro no es un activo que solo sube, los inversores deben abordar con racionalidad las fluctuaciones a corto plazo, evitar comprar en pánico y vender en pánico, y siempre poner la gestión del riesgo en primer lugar. La dirección futura del precio del oro seguirá dependiendo de variables clave como la política de la Reserva Federal, la tendencia del dólar y las acciones de los bancos centrales globales.#贵金属行情下跌
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