A finales de 2024, la deuda pública de EE. UU. superó la marca récord de 34,4 billones de dólares. Esta cifra astronómica está distribuida entre acreedores internos y extranjeros, creando un panorama complejo de dependencia financiera de la mayor economía mundial.
Acreedores internos: la carga principal de la deuda
Más del 77% de la deuda pública estadounidense corresponde a acreedores internos, lo que equivale a 26,4 billones de dólares. Esta distribución muestra una profunda interdependencia de la economía estadounidense con sus propias instituciones financieras.
El mayor participante en esta estructura son las agencias gubernamentales de EE. UU. con una deuda interna de 7,0 billones de dólares (20% del total de la deuda). La Reserva Federal de EE. UU. posee 5,2 billones de dólares (15%), lo que la convierte en uno de los actores clave en la gestión de la deuda pública estadounidense.
Los acreedores privados también juegan un papel importante. Los ciudadanos estadounidenses que poseen bonos de ahorro han invertido 5,7 billones de dólares (17%), mientras que los fondos de inversión controlan 3,7 billones de dólares (11%). Los fondos de pensiones y las compañías de seguros, que tradicionalmente se consideran inversores conservadores, mantienen respectivamente 1,0 billón de dólares (3%) y 480 mil millones de dólares (1%).
Estructura de la deuda pública: el papel de la Reserva Federal y los órganos locales
La Reserva Federal de EE. UU. ocupa una posición estratégica en la economía estadounidense, manteniendo más de 5 billones de dólares en deuda. Además, las instituciones crediticias aseguran 1,6 billones de dólares (5%), y las agencias gubernamentales de los estados y gobiernos locales han contribuido con 1,7 billones de dólares (5%).
Esta diversidad de acreedores internos refleja la profundidad del sistema financiero estadounidense, donde la deuda está distribuida entre el banco central, las instituciones crediticias comerciales, los fondos de pensiones y los inversores privados.
Acreedores extranjeros: 23% de la deuda estadounidense
La deuda pública de EE. UU. también depende de países e inversores extranjeros, que poseen 7,9 billones de dólares (23% del total de la deuda). Este segmento demuestra la dependencia global de la economía estadounidense del capital internacional.
Japón ocupa la posición de liderazgo entre los acreedores extranjeros con 1,1 billones de dólares (3%), seguido por China con 820 mil millones de dólares (2%) y el Reino Unido con 680 mil millones de dólares (2%). El resto, 5,3 billones de dólares (15%), está distribuido entre otros países del mundo.
Esta distribución de acreedores extranjeros subraya la importancia geopolítica de la deuda estadounidense y su influencia en las relaciones económicas internacionales. La deuda pública de EE. UU. sigue siendo uno de los instrumentos de inversión más atractivos del mercado mundial, atrayendo capital desde todos los rincones del planeta.
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La deuda pública de EE. UU. alcanza un máximo histórico: de 34,4 billones de dólares a una estructura compleja de acreedores
A finales de 2024, la deuda pública de EE. UU. superó la marca récord de 34,4 billones de dólares. Esta cifra astronómica está distribuida entre acreedores internos y extranjeros, creando un panorama complejo de dependencia financiera de la mayor economía mundial.
Acreedores internos: la carga principal de la deuda
Más del 77% de la deuda pública estadounidense corresponde a acreedores internos, lo que equivale a 26,4 billones de dólares. Esta distribución muestra una profunda interdependencia de la economía estadounidense con sus propias instituciones financieras.
El mayor participante en esta estructura son las agencias gubernamentales de EE. UU. con una deuda interna de 7,0 billones de dólares (20% del total de la deuda). La Reserva Federal de EE. UU. posee 5,2 billones de dólares (15%), lo que la convierte en uno de los actores clave en la gestión de la deuda pública estadounidense.
Los acreedores privados también juegan un papel importante. Los ciudadanos estadounidenses que poseen bonos de ahorro han invertido 5,7 billones de dólares (17%), mientras que los fondos de inversión controlan 3,7 billones de dólares (11%). Los fondos de pensiones y las compañías de seguros, que tradicionalmente se consideran inversores conservadores, mantienen respectivamente 1,0 billón de dólares (3%) y 480 mil millones de dólares (1%).
Estructura de la deuda pública: el papel de la Reserva Federal y los órganos locales
La Reserva Federal de EE. UU. ocupa una posición estratégica en la economía estadounidense, manteniendo más de 5 billones de dólares en deuda. Además, las instituciones crediticias aseguran 1,6 billones de dólares (5%), y las agencias gubernamentales de los estados y gobiernos locales han contribuido con 1,7 billones de dólares (5%).
Esta diversidad de acreedores internos refleja la profundidad del sistema financiero estadounidense, donde la deuda está distribuida entre el banco central, las instituciones crediticias comerciales, los fondos de pensiones y los inversores privados.
Acreedores extranjeros: 23% de la deuda estadounidense
La deuda pública de EE. UU. también depende de países e inversores extranjeros, que poseen 7,9 billones de dólares (23% del total de la deuda). Este segmento demuestra la dependencia global de la economía estadounidense del capital internacional.
Japón ocupa la posición de liderazgo entre los acreedores extranjeros con 1,1 billones de dólares (3%), seguido por China con 820 mil millones de dólares (2%) y el Reino Unido con 680 mil millones de dólares (2%). El resto, 5,3 billones de dólares (15%), está distribuido entre otros países del mundo.
Esta distribución de acreedores extranjeros subraya la importancia geopolítica de la deuda estadounidense y su influencia en las relaciones económicas internacionales. La deuda pública de EE. UU. sigue siendo uno de los instrumentos de inversión más atractivos del mercado mundial, atrayendo capital desde todos los rincones del planeta.