El declive del mercado de meme coins y las sombras de la controversia legal
Menos de un año atrás, el lanzamiento en línea de la moneda de TRUMP había dominado el ecosistema de las criptomonedas. En enero de 2025, el volumen semanal de Pump.fun alcanzó su pico de 3,3 mil millones de dólares, alimentado por la fiebre especulativa en torno a los tokens meme. Hoy la situación es radicalmente diferente. El volumen se ha contraído hasta 481 millones de dólares, un desplome superior al 80%. El token PUMP mismo sufrió una caída del 78%, deslizando a 0,0019 dólares desde su máximo histórico.
Pero el verdadero cambio no solo se refiere a los números. En el silencio de la comunidad cripto, algo más profundo se está desarrollando en los tribunales estadounidenses: una demanda colectiva que ya no acusa solo a Pump.fun, sino que arrasa con todo el ecosistema Solana.
Cómo empezó todo: de la pérdida personal a la conspiración sistémica
La historia comienza modestamente. El 16 de enero de 2025, Kendall Carnahan presentó una demanda en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Su pérdida: solo 231 dólares, invertidos en el token PNUT comprado en Pump.fun. La acusación era simple: la plataforma vendía valores no registrados en violación de la Securities Act de 1933.
Dos semanas después, el 30 de enero, Diego Aguilar presentó una denuncia muy similar. A diferencia de Carnahan, Aguilar había diversificado sus compras en varios tokens meme (FRED, FWOG, GRIFFAIN y otros) y su causa fue formulada para representar a todos los inversores afectados.
En ese momento, nadie podría prever la escalada. Los dos casos permanecían separados, pero los acusados eran siempre los mismos: Baton Corporation Ltd (la sociedad operativa de Pump.fun) y sus tres fundadores—Alon Cohen (Chief Operating Officer), Dylan Kerler (Chief Technology Officer) y Noah Bernhard Hugo Tweedale (Chief Executive Officer).
La unificación: cuando el tribunal ordena un cambio de estrategia
La jueza Colleen McMahon no tardó en notar lo obvio. Si dos demandas involucran a los mismos acusados, la misma plataforma y las mismas violaciones, ¿por qué gastar recursos judiciales manteniéndolas separadas?
El 18 de junio de 2025, McMahon interrogó a los abogados de los querellantes. Los abogados intentaron resistir, sugiriendo mantener dos “principales querellantes” para abordar aspectos diferentes (uno para PNUT, otro para la plataforma global). La jueza rechazó firmemente esta estrategia.
El 8 de junio, llegó la sentencia de unificación. La jueza designó a Michael Okafor, que había perdido 242.000 dólares en Pump.fun, como principal querellante de la causa unificada. Desde ese momento, los inversores dispersos adquirieron un frente común y una voz única.
La sorpresa táctica: cuando Solana y Jito se convierten en acusados
Un mes después de la unificación, los querellantes lanzaron una bomba legal. El 23 de julio de 2025, presentaron una “Consolidated Amended Complaint” que expandía radicalmente el perímetro de la acusación. Ya no solo Pump.fun, sino también Solana Labs, la Solana Foundation y Jito Labs, con todos sus directivos.
La acusación era revolucionaria: los tres actores no operaban independientemente, sino que formaban una comunidad de intereses interconectada. Solana proporcionaba la infraestructura blockchain, Jito ofrecía las herramientas MEV que permitían a los privilegiados pagar comisiones adicionales para priorizar sus transacciones (frontrunning), y Pump.fun gestionaba la plataforma. Juntos, construían la ilusión de descentralización mientras orquestaban la traición a los inversores minoristas.
Un mes después, el 21 de agosto, llegó la “RICO Case Statement”: la acusación formal de asociación ilícita.
Las acusaciones: una máquina fraudulenta sofisticada
Al revisar los documentos del tribunal, surge que esto no es una simple batalla de inversores enojados. Las acusaciones articulan cinco pilares:
Primero: Venta de valores no registrados. Según la prueba de Howey (el estándar de la Corte Suprema de 1946), los tokens meme en Pump.fun cumplen con la definición legal de security. Ninguno de ellos ha sido registrado en la SEC. La plataforma vendió estos tokens mediante el mecanismo de la “curva de vinculación” sin proporcionar información sobre riesgos, finanzas o antecedentes del proyecto—información obligatoria para los valores registrados.
Segundo: Gestión de un casino ilegal. Comprar tokens con SOL es esencialmente una apuesta cuyo resultado depende de la especulación del mercado, no de utilidad real. Pump.fun, como un banco, retiene el 1% en cada transacción.
Tercero: Fraude telemático y publicidad engañosa. La promesa de “Fair Launch”, “No Presale”, “Rug-proof” es falsa. Pump.fun integró secretamente la tecnología MEV de Jito, permitiendo a los insiders comprar antes que los usuarios comunes.
Cuarto: Lavado de dinero. Los querellantes acusan a Pump.fun de haber recibido y transferido fondos sin licencia, facilitando incluso el lavado del grupo hacker norcoreano Lazarus Group a través de tokens como “QinShihuang”.
Quinto: Ausencia total de protección a los inversores. Sin KYC, sin AML, sin verificación de edad.
El giro: el informante y las 15.000 chats
Después de septiembre de 2025, todo cambió. Un “confidential informant” proporcionó a los querellantes el primer lote de pruebas: aproximadamente 5.000 mensajes provenientes de los canales internos de Pump.fun, Solana Labs y Jito Labs, documentando la coordinación técnica entre las tres partes.
Un mes después, el 21 de octubre, el mismo informante entregó un segundo lote: más de 10.000 chats y documentos relacionados, descritos como reveladores de “una red de fraude bien diseñada”. Estos materiales documentan en detalle la integración técnica, las discusiones sobre cómo “optimizar” el proceso de trading (eufemismo para manipulación), y cómo los insiders aprovecharon ventajas informativas.
El tribunal aprobó el 9 de diciembre la solicitud de una “Second Amended Complaint” para incorporar estas pruebas. El 10 de diciembre, los querellantes solicitaron una prórroga para el plazo de presentación. El 11 de diciembre, la jueza McMahon concedió la solicitud. La nueva fecha límite: 7 de enero de 2026.
El estado actual y las preguntas abiertas
Mientras 2026 se acerca, el ecosistema permanece en suspenso. Alon Cohen no ha hecho declaraciones públicas en más de un mes. Los directivos de Solana y Jito mantienen un silencio estratégico. Sorprendentemente, el mercado parece poco preocupado: el precio de Solana se ha mantenido estable, y el declive de PUMP refleja más el colapso de la narrativa meme que el efecto directo de la causa.
Pero cuando llegue el 7 de enero la “Second Amended Complaint” con el análisis completo de las 15.000 chats, las preguntas cruciales finalmente surgirán: ¿Quién es el informante? ¿Un ex empleado? ¿Un competidor? ¿O un agente de las autoridades regulatorias? ¿Qué revelan realmente estas comunicaciones? ¿Son pruebas de una verdadera conspiración o simples correos electrónicos corporativos descontextualizados?
Esta causa, que empezó como la reclamación de un inversor por haber perdido 231 dólares en el lanzamiento en línea de Pump.fun, se ha convertido en la mayor batalla legal del ecosistema cripto contemporáneo, tocando el corazón de la interrogante que define a la industria: ¿la descentralización es real, o solo una ilusión bien empaquetada?
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La batalla legal en Pump.fun y el lanzamiento de la moneda en línea: cuando el caos de las meme coins encuentra la justicia estadounidense
El declive del mercado de meme coins y las sombras de la controversia legal
Menos de un año atrás, el lanzamiento en línea de la moneda de TRUMP había dominado el ecosistema de las criptomonedas. En enero de 2025, el volumen semanal de Pump.fun alcanzó su pico de 3,3 mil millones de dólares, alimentado por la fiebre especulativa en torno a los tokens meme. Hoy la situación es radicalmente diferente. El volumen se ha contraído hasta 481 millones de dólares, un desplome superior al 80%. El token PUMP mismo sufrió una caída del 78%, deslizando a 0,0019 dólares desde su máximo histórico.
Pero el verdadero cambio no solo se refiere a los números. En el silencio de la comunidad cripto, algo más profundo se está desarrollando en los tribunales estadounidenses: una demanda colectiva que ya no acusa solo a Pump.fun, sino que arrasa con todo el ecosistema Solana.
Cómo empezó todo: de la pérdida personal a la conspiración sistémica
La historia comienza modestamente. El 16 de enero de 2025, Kendall Carnahan presentó una demanda en el tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Su pérdida: solo 231 dólares, invertidos en el token PNUT comprado en Pump.fun. La acusación era simple: la plataforma vendía valores no registrados en violación de la Securities Act de 1933.
Dos semanas después, el 30 de enero, Diego Aguilar presentó una denuncia muy similar. A diferencia de Carnahan, Aguilar había diversificado sus compras en varios tokens meme (FRED, FWOG, GRIFFAIN y otros) y su causa fue formulada para representar a todos los inversores afectados.
En ese momento, nadie podría prever la escalada. Los dos casos permanecían separados, pero los acusados eran siempre los mismos: Baton Corporation Ltd (la sociedad operativa de Pump.fun) y sus tres fundadores—Alon Cohen (Chief Operating Officer), Dylan Kerler (Chief Technology Officer) y Noah Bernhard Hugo Tweedale (Chief Executive Officer).
La unificación: cuando el tribunal ordena un cambio de estrategia
La jueza Colleen McMahon no tardó en notar lo obvio. Si dos demandas involucran a los mismos acusados, la misma plataforma y las mismas violaciones, ¿por qué gastar recursos judiciales manteniéndolas separadas?
El 18 de junio de 2025, McMahon interrogó a los abogados de los querellantes. Los abogados intentaron resistir, sugiriendo mantener dos “principales querellantes” para abordar aspectos diferentes (uno para PNUT, otro para la plataforma global). La jueza rechazó firmemente esta estrategia.
El 8 de junio, llegó la sentencia de unificación. La jueza designó a Michael Okafor, que había perdido 242.000 dólares en Pump.fun, como principal querellante de la causa unificada. Desde ese momento, los inversores dispersos adquirieron un frente común y una voz única.
La sorpresa táctica: cuando Solana y Jito se convierten en acusados
Un mes después de la unificación, los querellantes lanzaron una bomba legal. El 23 de julio de 2025, presentaron una “Consolidated Amended Complaint” que expandía radicalmente el perímetro de la acusación. Ya no solo Pump.fun, sino también Solana Labs, la Solana Foundation y Jito Labs, con todos sus directivos.
La acusación era revolucionaria: los tres actores no operaban independientemente, sino que formaban una comunidad de intereses interconectada. Solana proporcionaba la infraestructura blockchain, Jito ofrecía las herramientas MEV que permitían a los privilegiados pagar comisiones adicionales para priorizar sus transacciones (frontrunning), y Pump.fun gestionaba la plataforma. Juntos, construían la ilusión de descentralización mientras orquestaban la traición a los inversores minoristas.
Un mes después, el 21 de agosto, llegó la “RICO Case Statement”: la acusación formal de asociación ilícita.
Las acusaciones: una máquina fraudulenta sofisticada
Al revisar los documentos del tribunal, surge que esto no es una simple batalla de inversores enojados. Las acusaciones articulan cinco pilares:
Primero: Venta de valores no registrados. Según la prueba de Howey (el estándar de la Corte Suprema de 1946), los tokens meme en Pump.fun cumplen con la definición legal de security. Ninguno de ellos ha sido registrado en la SEC. La plataforma vendió estos tokens mediante el mecanismo de la “curva de vinculación” sin proporcionar información sobre riesgos, finanzas o antecedentes del proyecto—información obligatoria para los valores registrados.
Segundo: Gestión de un casino ilegal. Comprar tokens con SOL es esencialmente una apuesta cuyo resultado depende de la especulación del mercado, no de utilidad real. Pump.fun, como un banco, retiene el 1% en cada transacción.
Tercero: Fraude telemático y publicidad engañosa. La promesa de “Fair Launch”, “No Presale”, “Rug-proof” es falsa. Pump.fun integró secretamente la tecnología MEV de Jito, permitiendo a los insiders comprar antes que los usuarios comunes.
Cuarto: Lavado de dinero. Los querellantes acusan a Pump.fun de haber recibido y transferido fondos sin licencia, facilitando incluso el lavado del grupo hacker norcoreano Lazarus Group a través de tokens como “QinShihuang”.
Quinto: Ausencia total de protección a los inversores. Sin KYC, sin AML, sin verificación de edad.
El giro: el informante y las 15.000 chats
Después de septiembre de 2025, todo cambió. Un “confidential informant” proporcionó a los querellantes el primer lote de pruebas: aproximadamente 5.000 mensajes provenientes de los canales internos de Pump.fun, Solana Labs y Jito Labs, documentando la coordinación técnica entre las tres partes.
Un mes después, el 21 de octubre, el mismo informante entregó un segundo lote: más de 10.000 chats y documentos relacionados, descritos como reveladores de “una red de fraude bien diseñada”. Estos materiales documentan en detalle la integración técnica, las discusiones sobre cómo “optimizar” el proceso de trading (eufemismo para manipulación), y cómo los insiders aprovecharon ventajas informativas.
El tribunal aprobó el 9 de diciembre la solicitud de una “Second Amended Complaint” para incorporar estas pruebas. El 10 de diciembre, los querellantes solicitaron una prórroga para el plazo de presentación. El 11 de diciembre, la jueza McMahon concedió la solicitud. La nueva fecha límite: 7 de enero de 2026.
El estado actual y las preguntas abiertas
Mientras 2026 se acerca, el ecosistema permanece en suspenso. Alon Cohen no ha hecho declaraciones públicas en más de un mes. Los directivos de Solana y Jito mantienen un silencio estratégico. Sorprendentemente, el mercado parece poco preocupado: el precio de Solana se ha mantenido estable, y el declive de PUMP refleja más el colapso de la narrativa meme que el efecto directo de la causa.
Pero cuando llegue el 7 de enero la “Second Amended Complaint” con el análisis completo de las 15.000 chats, las preguntas cruciales finalmente surgirán: ¿Quién es el informante? ¿Un ex empleado? ¿Un competidor? ¿O un agente de las autoridades regulatorias? ¿Qué revelan realmente estas comunicaciones? ¿Son pruebas de una verdadera conspiración o simples correos electrónicos corporativos descontextualizados?
Esta causa, que empezó como la reclamación de un inversor por haber perdido 231 dólares en el lanzamiento en línea de Pump.fun, se ha convertido en la mayor batalla legal del ecosistema cripto contemporáneo, tocando el corazón de la interrogante que define a la industria: ¿la descentralización es real, o solo una ilusión bien empaquetada?