El sector nuclear experimenta un resurgimiento sin precedentes. En solo las últimas semanas de 2025, empresas emergentes especializadas en tecnología nuclear han conseguido atraer inversión por 1.100 millones de dólares. Este capital fluye con optimismo hacia un nuevo modelo: los reactores nucleares de menor escala, que prometen resolver los problemas crónicos que ha enfrentado la industria tradicional.
El problema con la escala tradicional
Los reactores nucleares convencionales son estructuras colosales. Las plantas más recientes en Estados Unidos, Vogtle 3 y 4 ubicadas en Georgia, requieren decenas de miles de toneladas de hormigón, utilizan ensamblajes de combustible que superan los 4 metros de altura y cada unidad genera más de 1 gigavatio de electricidad. Sin embargo, estas megaestructuras han registrado retrasos de ocho años y sobrecostos superiores a 20.000 millones de dólares.
Las startups nucleares contemplan una alternativa: si miniaturizan el reactor nuclear, podrían eludir ambos escollos. Su propuesta es producir múltiples unidades pequeñas en lugar de una gigantesca, escalando la fabricación mediante técnicas de producción masiva que reduzcan costos progresivamente.
La ventaja teórica de la modularidad
El argumento de estas empresas es sencillo: conforme produzcan más componentes de estos reactores nucleares más compactos, mejorarán las técnicas de ensamblaje y los precios deberían caer. Si requieren más energía, simplemente añaden reactores adicionales. Los expertos aún investigan el alcance real de estas economías de escala, pero las startups nucleares del momento depositan sus esperanzas en que este beneficio sea significativo.
Manufactura: el verdadero desafío
La producción industrial masiva no es trivial. El caso de Tesla ilustra esto: la compañía enfrentó enormes dificultades para fabricar el Model 3 de manera rentable y voluminosa, contando además con ventajas que las startups nucleares estadounidenses no poseen.
Milo Werner, socio general de DCVC, explica una realidad incómoda: “Tengo colegas en la cadena de suministro nuclear que pueden listar entre cinco y diez materiales que simplemente no fabricamos en Estados Unidos. Los compramos en el extranjero. Hemos olvidado cómo producirlos.” Werner tiene pedigree en manufactura: lideró la introducción de productos en Tesla y después en FitBit, donde estableció cuatro fábricas en China. Actualmente cofunda el NextGen Industry Group, enfocado en impulsar nuevas tecnologías en el sector manufacturero.
Dos desafíos insuperables para cualquier fabricante
Cuando una empresa de cualquier tamaño decide manufacturar, enfrenta dos obstáculos principales. El primero es el capital, normalmente el cuello de botella más restrictivo dado que las instalaciones son costosas. Para el sector nuclear, esto representa una ventaja: “Ahora están inundados de capital”, señala Werner.
El segundo desafío es la escasez de talento industrial. “No hemos construido ninguna instalación industrial en 40 años en Estados Unidos”, comenta Werner. El resultado: se perdió la memoria muscular corporativa. “Es como haber estado viendo televisión durante una década y luego intentar correr una maratón al día siguiente. Simplemente no funciona.”
Tras años de deslocalización, Estados Unidos carece de personas con experiencia real tanto en la construcción como en la gestión de fábricas. No se trata solo de operadores de máquinas, sino de toda la cadena: supervisores de planta, directivos financieros, miembros de directorios. La cantidad de personas con experiencia en manufactura industrial es insuficiente para que todas las nuevas startups nucleares cuenten con equipos completamente preparados.
Cómo las startups nucleares pueden recuperar capacidad
Una tendencia positiva que Werner observa es que muchas startups, incluyendo las nucleares, construyen los prototipos iniciales cerca de sus equipos técnicos principales. “Esto acerca la manufactura a Estados Unidos, permitiéndoles mantener ciclos ágiles de mejora.”
La modularidad es clave. Las empresas que comienzan produciendo volúmenes pequeños desde el principio pueden recopilar datos valiosos sobre su proceso de manufactura. Si estos datos muestran mejoras consistentes, tranquiliza a los inversores sobre la viabilidad del modelo de escalado futuro.
Las ganancias de la producción masiva no llegan instantáneamente. Mientras que muchas empresas proyectan reducciones de costos derivadas del aprendizaje mediante la producción, esta transición suele demandar más tiempo que lo anticipado. “Con frecuencia necesitan años, incluso una década, para alcanzar ese punto”, concluye Werner. Para los reactores nucleares más pequeños, la paciencia será tan importante como la innovación.
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Pequeños reactores nucleares: la apuesta de las startups que busca revolucionar la industria energética
El sector nuclear experimenta un resurgimiento sin precedentes. En solo las últimas semanas de 2025, empresas emergentes especializadas en tecnología nuclear han conseguido atraer inversión por 1.100 millones de dólares. Este capital fluye con optimismo hacia un nuevo modelo: los reactores nucleares de menor escala, que prometen resolver los problemas crónicos que ha enfrentado la industria tradicional.
El problema con la escala tradicional
Los reactores nucleares convencionales son estructuras colosales. Las plantas más recientes en Estados Unidos, Vogtle 3 y 4 ubicadas en Georgia, requieren decenas de miles de toneladas de hormigón, utilizan ensamblajes de combustible que superan los 4 metros de altura y cada unidad genera más de 1 gigavatio de electricidad. Sin embargo, estas megaestructuras han registrado retrasos de ocho años y sobrecostos superiores a 20.000 millones de dólares.
Las startups nucleares contemplan una alternativa: si miniaturizan el reactor nuclear, podrían eludir ambos escollos. Su propuesta es producir múltiples unidades pequeñas en lugar de una gigantesca, escalando la fabricación mediante técnicas de producción masiva que reduzcan costos progresivamente.
La ventaja teórica de la modularidad
El argumento de estas empresas es sencillo: conforme produzcan más componentes de estos reactores nucleares más compactos, mejorarán las técnicas de ensamblaje y los precios deberían caer. Si requieren más energía, simplemente añaden reactores adicionales. Los expertos aún investigan el alcance real de estas economías de escala, pero las startups nucleares del momento depositan sus esperanzas en que este beneficio sea significativo.
Manufactura: el verdadero desafío
La producción industrial masiva no es trivial. El caso de Tesla ilustra esto: la compañía enfrentó enormes dificultades para fabricar el Model 3 de manera rentable y voluminosa, contando además con ventajas que las startups nucleares estadounidenses no poseen.
Milo Werner, socio general de DCVC, explica una realidad incómoda: “Tengo colegas en la cadena de suministro nuclear que pueden listar entre cinco y diez materiales que simplemente no fabricamos en Estados Unidos. Los compramos en el extranjero. Hemos olvidado cómo producirlos.” Werner tiene pedigree en manufactura: lideró la introducción de productos en Tesla y después en FitBit, donde estableció cuatro fábricas en China. Actualmente cofunda el NextGen Industry Group, enfocado en impulsar nuevas tecnologías en el sector manufacturero.
Dos desafíos insuperables para cualquier fabricante
Cuando una empresa de cualquier tamaño decide manufacturar, enfrenta dos obstáculos principales. El primero es el capital, normalmente el cuello de botella más restrictivo dado que las instalaciones son costosas. Para el sector nuclear, esto representa una ventaja: “Ahora están inundados de capital”, señala Werner.
El segundo desafío es la escasez de talento industrial. “No hemos construido ninguna instalación industrial en 40 años en Estados Unidos”, comenta Werner. El resultado: se perdió la memoria muscular corporativa. “Es como haber estado viendo televisión durante una década y luego intentar correr una maratón al día siguiente. Simplemente no funciona.”
Tras años de deslocalización, Estados Unidos carece de personas con experiencia real tanto en la construcción como en la gestión de fábricas. No se trata solo de operadores de máquinas, sino de toda la cadena: supervisores de planta, directivos financieros, miembros de directorios. La cantidad de personas con experiencia en manufactura industrial es insuficiente para que todas las nuevas startups nucleares cuenten con equipos completamente preparados.
Cómo las startups nucleares pueden recuperar capacidad
Una tendencia positiva que Werner observa es que muchas startups, incluyendo las nucleares, construyen los prototipos iniciales cerca de sus equipos técnicos principales. “Esto acerca la manufactura a Estados Unidos, permitiéndoles mantener ciclos ágiles de mejora.”
La modularidad es clave. Las empresas que comienzan produciendo volúmenes pequeños desde el principio pueden recopilar datos valiosos sobre su proceso de manufactura. Si estos datos muestran mejoras consistentes, tranquiliza a los inversores sobre la viabilidad del modelo de escalado futuro.
Las ganancias de la producción masiva no llegan instantáneamente. Mientras que muchas empresas proyectan reducciones de costos derivadas del aprendizaje mediante la producción, esta transición suele demandar más tiempo que lo anticipado. “Con frecuencia necesitan años, incluso una década, para alcanzar ese punto”, concluye Werner. Para los reactores nucleares más pequeños, la paciencia será tan importante como la innovación.