Desde un escándalo iniciado con una “fiesta de criptomonedas”
En enero de 2025, un evento de celebración de criptomonedas de alto nivel en Washington D.C. fue testigo de una “saqueo legal” que sacudió todo el mundo cripto. La entrada costaba hasta 2500 dólares, y los asistentes incluían congresistas, asesores políticos e incluso figuras públicas con antecedentes de fraude. En una fiesta con DJ famoso, se difundió una noticia impactante: el nuevo presidente anunció en redes sociales el lanzamiento de su propia moneda meme.
En pocas horas, el valor de ese token se disparó de casi cero a 74 dólares. Solo unos días después, la primera dama lanzó su propia moneda meme, que alcanzó un pico de 13 dólares. Pero la celebración pronto terminó: en dos semanas, ambas monedas cayeron más del 90% desde sus picos. Cientos de miles de pequeños inversores sufrieron pérdidas enormes, mientras que los cerebros detrás de todo este espectáculo obtuvieron beneficios superiores a 350 millones de dólares.
Monedas meme: una “estafa consensuada”
La historia de las monedas meme no es larga. En 2013, dos ingenieros de software usaron un meme de un perro Shiba Inu como símbolo de una nueva moneda, creando así la primera “moneda de broma”. La intención era burlarse del auge de Bitcoin, pero el resultado fue inesperado: en semanas, su valor alcanzó los 12 millones de dólares e incluso consiguieron patrocinio de un equipo de carreras.
A diferencia de los productos financieros tradicionales, las monedas meme no tienen aplicaciones reales, ni flujo de caja, ni fundamentos que las respalden. Según cualquier evaluación financiera racional, su valor debería ser cero. Pero esa es precisamente la “magia” de las monedas meme: dependen completamente de la fe y la especulación de los participantes del mercado. “En teoría esto no debería funcionar, pero en la práctica sí, y se gana dinero,” confesó un cofundador de una plataforma principal de monedas meme.
Para 2024, las monedas meme se habían convertido en un mercado de gran escala. Una plataforma de intercambio importante afirmó haber listado unas 1400 monedas meme, generando en comisiones de trading aproximadamente 1,000 millones de dólares. Crear una moneda meme es extremadamente sencillo: solo hace falta unos clics, sin necesidad de conocimientos de programación, y cualquier tema viral o incluso una tragedia puede convertirse en un token.
Este mercado sigue unas reglas invisibles de “supervivencia”: quien entra primero, quien tiene información privilegiada, quien es el ganador. Los traders aprovechan ventajas informativas para comprar en segundos grandes cantidades de nuevas monedas y vender en el momento en que los minoristas siguen la tendencia, obteniendo beneficios. Esto en la bolsa tradicional sería considerado insider trading, pero en el mundo cripto pasa desapercibido. Un trader veterano comentó: “En esencia, esto es manipulación del mercado.”
La misteriosa “mano negra”: de Argentina a la Casa Blanca
La pista surgió un mes después del lanzamiento de la moneda meme del presidente. El joven presidente argentino lanzó apresuradamente su propia moneda meme, “Libra”, el 14 de febrero. Horas después, su precio se desplomó y tuvo que eliminar su publicación promocional.
Analistas de blockchain rastrearon las transacciones y detectaron irregularidades. Una dirección invirtió 1.1 millones de dólares en la compra de monedas justo unos segundos antes del lanzamiento, y en tres días obtuvo beneficios de 100 millones de dólares — un típico caso de operación con información privilegiada. Otra dirección compró antes del anuncio y obtuvo ganancias de 2.4 millones de dólares. Todas esas direcciones apuntan a la misma persona o grupo.
Lo más interesante es que la “mano negra” que manipuló la moneda meme argentina está relacionada con la que manipuló la moneda meme de la primera dama de EE. UU. Los datos en blockchain muestran que las billeteras detrás de ambas monedas pertenecen a la misma red.
La pista lleva hasta un joven estadounidense de 29 años llamado Hayden Davis. Este joven se autodenomina “experto en startups” y, junto a su padre Tom, fundó una firma de consultoría de inversiones. Su modus operandi es claro: ofrecer “servicios completos” a políticos y celebridades que quieran lanzar monedas meme — desde soporte técnico y marketing hasta transferencias de fondos encubiertas.
Según análisis en la cadena, el equipo de Davis obtuvo más de 150 millones de dólares en beneficios con las monedas meme, en su mayoría provenientes del proyecto argentino. Tras la exposición del escándalo, Davis admitió en un video que ayudó a lanzar esas monedas, pero afirmó que solo “gestionaba fondos de terceros” y que “no obtuvo beneficios personales” — una afirmación claramente insostenible.
La verdadera cara de los cerebros detrás
Pero Davis no es el cerebro principal. Un excolaborador suyo decidió “filtrar” información y revelar una red de manipulación aún mayor.
La pista apunta a un empresario de criptomonedas en Singapur, que usa el alias “Miao Miao” y tiene como avatar un gato astronauta. Es el verdadero dueño de una plataforma de trading conocida, que se convirtió en el escenario para lanzar la moneda meme del presidente y la de la Argentina.
Este empresario se llama Ming Yeow Ng, tiene más de 40 años. En San Francisco desarrolló herramientas sociales y luego entró en el mundo cripto. En 2021 fundó una plataforma de criptomonedas que posteriormente cambió de nombre tras su relación con empresas en quiebra. Hoy, el 90% de los ingresos de su plataforma provienen del trading de monedas meme, que tienen comisiones mucho más altas.
“¿Deberíamos tirar al bebé junto con el agua sucia?”
Al ser preguntado directamente sobre el papel del presidente y de Davis, Ng empezó a titubear. Reconoció que el equipo presidencial se puso en contacto con su plataforma para solicitar “soporte técnico”, pero afirmó que solo brindaba infraestructura y que no conocía las intenciones de los emisores de las monedas.
“¿Y si te digo que la historia es más simple de lo que parece?” dijo frunciendo el ceño. Aseguró que su plataforma es como Internet: una herramienta neutral que no debe responsabilizarse por el uso que le dan los usuarios. “Muchas cosas no podemos ni debemos controlar,” añadió, jugando con un gato gris y blanco que se subió a la mesa.
Cuando le preguntaron por qué no prohibía a manipuladores como Davis, que lanzan monedas que se desploman en segundos, Ng usó una metáfora: “En el agua del baño puede haber caca de perro, de bebé, incluso E. coli, pero quizás hay un bebé.” La insinuación es que, aunque el mercado esté lleno de fraudes, no se debe negar toda la industria cripto — porque aquí también hay innovación genuina.
Pero cuando le preguntaron quién es ese “bebé”, Ng no respondió.
El juego de “conflictos de poder” múltiples
Mientras tanto, la familia presidencial comenzó a construir un portafolio de activos cripto de gran tamaño. El hijo del presidente tiene una empresa de minería de Bitcoin; el gobierno anunció que consideraba comprar reservas estratégicas de Bitcoin para el tesoro; y varios proyectos cripto cuentan con apoyo de conexiones políticas.
Lo más destacado fue una “cena de élite”. Los multimillonarios que más invirtieron en monedas meme fueron invitados a un evento en el club de golf presidencial. La actividad se promocionó como una oportunidad para que los “mayores inversores cenaran con el presidente”, vinculando claramente dinero y poder. Un senador de Massachusetts calificó la reunión como una “festín de corrupción”.
Fuera del evento, decenas de manifestantes protestaron bajo la lluvia, preguntando en voz alta: “¿Qué se va a comer, señores?” El menú era filete. Un anciano con traje azul y corbata roja, que actuaba como anfitrión, era un socio comercial de larga data del presidente.
La “máquina definitiva” en un vacío regulatorio
Un abogado veterano calificó el mercado de monedas meme como una “máquina definitiva de extracción de valor, diseñada por mentes brillantes.” Ha presentado demandas contra operadores y manipuladores, pero los casos avanzan lentamente y no hay cargos directos contra el presidente ni contra el presidente argentino.
Todos los acusados niegan los cargos. Los abogados de los acusados afirman que las monedas meme “no son estafas”, que nunca prometieron aumento de valor; los abogados de la plataforma dicen que solo “desarrollan software” y no son responsables del comportamiento de los usuarios.
El problema principal radica en la falta de regulación. La SEC estadounidense anunció que no regulará las monedas meme, señalando que las leyes anti-fraude generales aún aplican. Pero en la práctica, esa ley es papel mojado: ningún fiscal quiere investigar, ninguna autoridad regula.
“Es una estafa consensuada,” dijo un analista de mercado, “los estafadores saben que están engañando, los inversores también, y todos apuestan a salir antes del colapso. Mientras nadie dé la voz de alarma, el juego continúa.”
Epílogo: la locura se disipa, la verdad es difícil de esclarecer
Al cierre del año, el mercado de monedas meme quedó en el pasado. El volumen de operaciones cayó un 92% desde su pico en enero. Los participantes se pasaron a otros ámbitos de especulación — la tendencia más reciente son los “mercados predictivos” (que Biden consideró ilegal, pero ahora con la nueva administración están más relajados).
La moneda meme del presidente cayó a 5.9 dólares, una caída del 92%; la de la primera dama se convirtió en papel arrugado, con un precio de solo 0.11 dólares. Los creadores de esas monedas, como Davis, ahora son considerados “parias” del sector, con cuentas en redes sociales inactivas, pero los datos en blockchain muestran que aún manipulan en secreto.
En cuanto a Ng, en octubre lanzó su propia moneda nativa, con un valor de mercado superior a 300 millones de dólares — otra vez, acumulando riqueza gracias a la auge de las monedas meme.
Mientras quienes tengan información privilegiada permanezcan en silencio, mientras las plataformas tecnológicas se declaren “neutrales e inocentes”, y mientras los políticos puedan esconderse tras el argumento de “desconocimiento”, esta manipulación del mercado nunca será completamente esclarecida. El mercado de monedas meme ha demostrado que, en un vacío regulatorio y con intereses en juego, los “lobos” de Wall Street han evolucionado — ya no llaman por teléfono a ancianos retirados, sino que hacen que los inversores acudan a ellos por voluntad propia.
Quizá esa sea la más profunda fábula financiera de 2025.
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Detrás de la fiesta de las memecoins: la complicidad entre poder, dinero y manipulación del mercado
Desde un escándalo iniciado con una “fiesta de criptomonedas”
En enero de 2025, un evento de celebración de criptomonedas de alto nivel en Washington D.C. fue testigo de una “saqueo legal” que sacudió todo el mundo cripto. La entrada costaba hasta 2500 dólares, y los asistentes incluían congresistas, asesores políticos e incluso figuras públicas con antecedentes de fraude. En una fiesta con DJ famoso, se difundió una noticia impactante: el nuevo presidente anunció en redes sociales el lanzamiento de su propia moneda meme.
En pocas horas, el valor de ese token se disparó de casi cero a 74 dólares. Solo unos días después, la primera dama lanzó su propia moneda meme, que alcanzó un pico de 13 dólares. Pero la celebración pronto terminó: en dos semanas, ambas monedas cayeron más del 90% desde sus picos. Cientos de miles de pequeños inversores sufrieron pérdidas enormes, mientras que los cerebros detrás de todo este espectáculo obtuvieron beneficios superiores a 350 millones de dólares.
Monedas meme: una “estafa consensuada”
La historia de las monedas meme no es larga. En 2013, dos ingenieros de software usaron un meme de un perro Shiba Inu como símbolo de una nueva moneda, creando así la primera “moneda de broma”. La intención era burlarse del auge de Bitcoin, pero el resultado fue inesperado: en semanas, su valor alcanzó los 12 millones de dólares e incluso consiguieron patrocinio de un equipo de carreras.
A diferencia de los productos financieros tradicionales, las monedas meme no tienen aplicaciones reales, ni flujo de caja, ni fundamentos que las respalden. Según cualquier evaluación financiera racional, su valor debería ser cero. Pero esa es precisamente la “magia” de las monedas meme: dependen completamente de la fe y la especulación de los participantes del mercado. “En teoría esto no debería funcionar, pero en la práctica sí, y se gana dinero,” confesó un cofundador de una plataforma principal de monedas meme.
Para 2024, las monedas meme se habían convertido en un mercado de gran escala. Una plataforma de intercambio importante afirmó haber listado unas 1400 monedas meme, generando en comisiones de trading aproximadamente 1,000 millones de dólares. Crear una moneda meme es extremadamente sencillo: solo hace falta unos clics, sin necesidad de conocimientos de programación, y cualquier tema viral o incluso una tragedia puede convertirse en un token.
Este mercado sigue unas reglas invisibles de “supervivencia”: quien entra primero, quien tiene información privilegiada, quien es el ganador. Los traders aprovechan ventajas informativas para comprar en segundos grandes cantidades de nuevas monedas y vender en el momento en que los minoristas siguen la tendencia, obteniendo beneficios. Esto en la bolsa tradicional sería considerado insider trading, pero en el mundo cripto pasa desapercibido. Un trader veterano comentó: “En esencia, esto es manipulación del mercado.”
La misteriosa “mano negra”: de Argentina a la Casa Blanca
La pista surgió un mes después del lanzamiento de la moneda meme del presidente. El joven presidente argentino lanzó apresuradamente su propia moneda meme, “Libra”, el 14 de febrero. Horas después, su precio se desplomó y tuvo que eliminar su publicación promocional.
Analistas de blockchain rastrearon las transacciones y detectaron irregularidades. Una dirección invirtió 1.1 millones de dólares en la compra de monedas justo unos segundos antes del lanzamiento, y en tres días obtuvo beneficios de 100 millones de dólares — un típico caso de operación con información privilegiada. Otra dirección compró antes del anuncio y obtuvo ganancias de 2.4 millones de dólares. Todas esas direcciones apuntan a la misma persona o grupo.
Lo más interesante es que la “mano negra” que manipuló la moneda meme argentina está relacionada con la que manipuló la moneda meme de la primera dama de EE. UU. Los datos en blockchain muestran que las billeteras detrás de ambas monedas pertenecen a la misma red.
La pista lleva hasta un joven estadounidense de 29 años llamado Hayden Davis. Este joven se autodenomina “experto en startups” y, junto a su padre Tom, fundó una firma de consultoría de inversiones. Su modus operandi es claro: ofrecer “servicios completos” a políticos y celebridades que quieran lanzar monedas meme — desde soporte técnico y marketing hasta transferencias de fondos encubiertas.
Según análisis en la cadena, el equipo de Davis obtuvo más de 150 millones de dólares en beneficios con las monedas meme, en su mayoría provenientes del proyecto argentino. Tras la exposición del escándalo, Davis admitió en un video que ayudó a lanzar esas monedas, pero afirmó que solo “gestionaba fondos de terceros” y que “no obtuvo beneficios personales” — una afirmación claramente insostenible.
La verdadera cara de los cerebros detrás
Pero Davis no es el cerebro principal. Un excolaborador suyo decidió “filtrar” información y revelar una red de manipulación aún mayor.
La pista apunta a un empresario de criptomonedas en Singapur, que usa el alias “Miao Miao” y tiene como avatar un gato astronauta. Es el verdadero dueño de una plataforma de trading conocida, que se convirtió en el escenario para lanzar la moneda meme del presidente y la de la Argentina.
Este empresario se llama Ming Yeow Ng, tiene más de 40 años. En San Francisco desarrolló herramientas sociales y luego entró en el mundo cripto. En 2021 fundó una plataforma de criptomonedas que posteriormente cambió de nombre tras su relación con empresas en quiebra. Hoy, el 90% de los ingresos de su plataforma provienen del trading de monedas meme, que tienen comisiones mucho más altas.
“¿Deberíamos tirar al bebé junto con el agua sucia?”
Al ser preguntado directamente sobre el papel del presidente y de Davis, Ng empezó a titubear. Reconoció que el equipo presidencial se puso en contacto con su plataforma para solicitar “soporte técnico”, pero afirmó que solo brindaba infraestructura y que no conocía las intenciones de los emisores de las monedas.
“¿Y si te digo que la historia es más simple de lo que parece?” dijo frunciendo el ceño. Aseguró que su plataforma es como Internet: una herramienta neutral que no debe responsabilizarse por el uso que le dan los usuarios. “Muchas cosas no podemos ni debemos controlar,” añadió, jugando con un gato gris y blanco que se subió a la mesa.
Cuando le preguntaron por qué no prohibía a manipuladores como Davis, que lanzan monedas que se desploman en segundos, Ng usó una metáfora: “En el agua del baño puede haber caca de perro, de bebé, incluso E. coli, pero quizás hay un bebé.” La insinuación es que, aunque el mercado esté lleno de fraudes, no se debe negar toda la industria cripto — porque aquí también hay innovación genuina.
Pero cuando le preguntaron quién es ese “bebé”, Ng no respondió.
El juego de “conflictos de poder” múltiples
Mientras tanto, la familia presidencial comenzó a construir un portafolio de activos cripto de gran tamaño. El hijo del presidente tiene una empresa de minería de Bitcoin; el gobierno anunció que consideraba comprar reservas estratégicas de Bitcoin para el tesoro; y varios proyectos cripto cuentan con apoyo de conexiones políticas.
Lo más destacado fue una “cena de élite”. Los multimillonarios que más invirtieron en monedas meme fueron invitados a un evento en el club de golf presidencial. La actividad se promocionó como una oportunidad para que los “mayores inversores cenaran con el presidente”, vinculando claramente dinero y poder. Un senador de Massachusetts calificó la reunión como una “festín de corrupción”.
Fuera del evento, decenas de manifestantes protestaron bajo la lluvia, preguntando en voz alta: “¿Qué se va a comer, señores?” El menú era filete. Un anciano con traje azul y corbata roja, que actuaba como anfitrión, era un socio comercial de larga data del presidente.
La “máquina definitiva” en un vacío regulatorio
Un abogado veterano calificó el mercado de monedas meme como una “máquina definitiva de extracción de valor, diseñada por mentes brillantes.” Ha presentado demandas contra operadores y manipuladores, pero los casos avanzan lentamente y no hay cargos directos contra el presidente ni contra el presidente argentino.
Todos los acusados niegan los cargos. Los abogados de los acusados afirman que las monedas meme “no son estafas”, que nunca prometieron aumento de valor; los abogados de la plataforma dicen que solo “desarrollan software” y no son responsables del comportamiento de los usuarios.
El problema principal radica en la falta de regulación. La SEC estadounidense anunció que no regulará las monedas meme, señalando que las leyes anti-fraude generales aún aplican. Pero en la práctica, esa ley es papel mojado: ningún fiscal quiere investigar, ninguna autoridad regula.
“Es una estafa consensuada,” dijo un analista de mercado, “los estafadores saben que están engañando, los inversores también, y todos apuestan a salir antes del colapso. Mientras nadie dé la voz de alarma, el juego continúa.”
Epílogo: la locura se disipa, la verdad es difícil de esclarecer
Al cierre del año, el mercado de monedas meme quedó en el pasado. El volumen de operaciones cayó un 92% desde su pico en enero. Los participantes se pasaron a otros ámbitos de especulación — la tendencia más reciente son los “mercados predictivos” (que Biden consideró ilegal, pero ahora con la nueva administración están más relajados).
La moneda meme del presidente cayó a 5.9 dólares, una caída del 92%; la de la primera dama se convirtió en papel arrugado, con un precio de solo 0.11 dólares. Los creadores de esas monedas, como Davis, ahora son considerados “parias” del sector, con cuentas en redes sociales inactivas, pero los datos en blockchain muestran que aún manipulan en secreto.
En cuanto a Ng, en octubre lanzó su propia moneda nativa, con un valor de mercado superior a 300 millones de dólares — otra vez, acumulando riqueza gracias a la auge de las monedas meme.
Mientras quienes tengan información privilegiada permanezcan en silencio, mientras las plataformas tecnológicas se declaren “neutrales e inocentes”, y mientras los políticos puedan esconderse tras el argumento de “desconocimiento”, esta manipulación del mercado nunca será completamente esclarecida. El mercado de monedas meme ha demostrado que, en un vacío regulatorio y con intereses en juego, los “lobos” de Wall Street han evolucionado — ya no llaman por teléfono a ancianos retirados, sino que hacen que los inversores acudan a ellos por voluntad propia.
Quizá esa sea la más profunda fábula financiera de 2025.