El futuro podría ser radicalmente diferente. Imagina esto: un mundo donde los ocho mil millones de personas comunes se vuelven casi irrelevantes, reemplazadas por un puñado de capitalistas de riesgo que toman las decisiones, una superinteligencia artificial que dirige todo, y miles de centros de datos masivos que alimentan todo. La infraestructura se convierte en todo. El capital se concentra. La inteligencia se centraliza. ¿Y los demás? Solo ruido de fondo.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
El futuro podría ser radicalmente diferente. Imagina esto: un mundo donde los ocho mil millones de personas comunes se vuelven casi irrelevantes, reemplazadas por un puñado de capitalistas de riesgo que toman las decisiones, una superinteligencia artificial que dirige todo, y miles de centros de datos masivos que alimentan todo. La infraestructura se convierte en todo. El capital se concentra. La inteligencia se centraliza. ¿Y los demás? Solo ruido de fondo.