Y hablar de blockchain con el director financiero o el director de cumplimiento normativo de las instituciones financieras tradicionales, no comiences lanzando conceptos técnicos como TPS, sharding o mecanismos de consenso. Estas palabras no les resultan atractivas, y después de escucharlas varias veces, solo les provocan mareo y confusión.
¿Y qué es lo que realmente les preocupa? Siguen siendo esos problemas antiguos y difíciles de resolver, que consumen mucho dinero cada día: los fondos que permanecen bloqueados durante el período de liquidación T+2, los costos de los grandes equipos de conciliación manual y verificación de derechos en segundo plano, y la espada de Damocles de las multas regulatorias. Francamente, los sistemas de back-office en finanzas actualmente son caros, ineficientes y llenos de riesgos.
Eso es precisamente donde radica la ventaja de algunos proyectos emergentes de blockchain. No se dedican a alardear con trucos tecnológicos superficiales, sino que piensan desde la perspectiva de los tomadores de decisiones en las instituciones.
El núcleo de estos proyectos, traducido a un lenguaje comercial, es: mediante arquitecturas modulares y capacidades de contratos inteligentes, automatizar directamente los procesos manuales que antes eran caros y lentos. La liquidación de activos cruzados, que antes tomaba dos días de idas y venidas, ahora puede hacerse casi en tiempo real; los informes regulatorios que antes requerían que el equipo de cumplimiento trabajara día y noche manualmente, ahora se pueden extraer y generar automáticamente desde la cadena, además de ser intrínsecamente inalterables. El ahorro en costos operativos que esto implica para el CFO se traduce en un crecimiento real en los beneficios en los estados financieros.
Lo más interesante es que los mecanismos de protección de privacidad integrados en estas plataformas resultan ser sumamente cruciales. Las instituciones mantienen un control total y una sensación de seguridad, como si operaran su propia base de datos privada: la información sensible está encriptada y no visible externamente, pero al mismo tiempo, pueden aprovechar la alta interoperabilidad y liquidez del ecosistema de blockchain público. Esta combinación es como una píldora de tranquilidad para las instituciones financieras.
Por eso, para los tomadores de decisiones financieros que son meticulosos con el gasto, estas soluciones no solo representan una actualización tecnológica, sino que también constituyen una revolución en costos que llega con retraso y un conjunto de herramientas de cumplimiento muy útiles. ¿Quién no querría ahorrar dinero, ganar más y liberarse de las molestias regulatorias?
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Y hablar de blockchain con el director financiero o el director de cumplimiento normativo de las instituciones financieras tradicionales, no comiences lanzando conceptos técnicos como TPS, sharding o mecanismos de consenso. Estas palabras no les resultan atractivas, y después de escucharlas varias veces, solo les provocan mareo y confusión.
¿Y qué es lo que realmente les preocupa? Siguen siendo esos problemas antiguos y difíciles de resolver, que consumen mucho dinero cada día: los fondos que permanecen bloqueados durante el período de liquidación T+2, los costos de los grandes equipos de conciliación manual y verificación de derechos en segundo plano, y la espada de Damocles de las multas regulatorias. Francamente, los sistemas de back-office en finanzas actualmente son caros, ineficientes y llenos de riesgos.
Eso es precisamente donde radica la ventaja de algunos proyectos emergentes de blockchain. No se dedican a alardear con trucos tecnológicos superficiales, sino que piensan desde la perspectiva de los tomadores de decisiones en las instituciones.
El núcleo de estos proyectos, traducido a un lenguaje comercial, es: mediante arquitecturas modulares y capacidades de contratos inteligentes, automatizar directamente los procesos manuales que antes eran caros y lentos. La liquidación de activos cruzados, que antes tomaba dos días de idas y venidas, ahora puede hacerse casi en tiempo real; los informes regulatorios que antes requerían que el equipo de cumplimiento trabajara día y noche manualmente, ahora se pueden extraer y generar automáticamente desde la cadena, además de ser intrínsecamente inalterables. El ahorro en costos operativos que esto implica para el CFO se traduce en un crecimiento real en los beneficios en los estados financieros.
Lo más interesante es que los mecanismos de protección de privacidad integrados en estas plataformas resultan ser sumamente cruciales. Las instituciones mantienen un control total y una sensación de seguridad, como si operaran su propia base de datos privada: la información sensible está encriptada y no visible externamente, pero al mismo tiempo, pueden aprovechar la alta interoperabilidad y liquidez del ecosistema de blockchain público. Esta combinación es como una píldora de tranquilidad para las instituciones financieras.
Por eso, para los tomadores de decisiones financieros que son meticulosos con el gasto, estas soluciones no solo representan una actualización tecnológica, sino que también constituyen una revolución en costos que llega con retraso y un conjunto de herramientas de cumplimiento muy útiles. ¿Quién no querría ahorrar dinero, ganar más y liberarse de las molestias regulatorias?