Muchos tokens con potencial genuino se desploman a cero, no por los fundamentos, sino porque la psicología colectiva se impone. Una vez que la gente empieza a dudar de si alguien realmente lo respalda o si todos solo están esperando a que el siguiente mueva primero, la convicción colapsa. La profecía autocumplida lo destruye.
Aquí está la cuestión: quizás 1 de cada 100 millones de tokens pueda realmente prosperar sin una tesis real detrás. ¿El resto? Necesitan una razón para existir. Un propósito. Una narrativa clara.
Deja de perseguir lo que persiguen otros. Si no puedes articular por qué un proyecto importa—más allá de "alguien dijo que va a subir"—ya llegaste tarde al juego. Ten convicción. Ten una tesis. Eso es lo que diferencia las apuestas reales de las apuestas arriesgadas.
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Muchos tokens con potencial genuino se desploman a cero, no por los fundamentos, sino porque la psicología colectiva se impone. Una vez que la gente empieza a dudar de si alguien realmente lo respalda o si todos solo están esperando a que el siguiente mueva primero, la convicción colapsa. La profecía autocumplida lo destruye.
Aquí está la cuestión: quizás 1 de cada 100 millones de tokens pueda realmente prosperar sin una tesis real detrás. ¿El resto? Necesitan una razón para existir. Un propósito. Una narrativa clara.
Deja de perseguir lo que persiguen otros. Si no puedes articular por qué un proyecto importa—más allá de "alguien dijo que va a subir"—ya llegaste tarde al juego. Ten convicción. Ten una tesis. Eso es lo que diferencia las apuestas reales de las apuestas arriesgadas.