Equilibrio entre descentralización y poder: Los peligros de la centralización según la hipótesis de conciencia pasiva

Como señala Vitalik Buterin, la sociedad moderna enfrenta un dilema grave. Deseamos avances tecnológicos, crecimiento económico y desarrollo cultural, pero al mismo tiempo tememos la concentración de poder en tres grandes fuerzas: empresas, gobiernos y multitudes. Especialmente desde la perspectiva de la hipótesis de la conciencia pasiva, muchos de nosotros somos propensos a convertirnos en entidades pasivas dentro de esta estructura de poder, y sin darnos cuenta, podemos ser arrastrados por la ola de centralización. La clave para resolver esta tensión fundamental no reside únicamente en regulaciones, sino en una descentralización estructural.

Tres poderes: cambios en la estructura de poder de empresas, gobiernos y multitudes

Las fuentes de poder en la sociedad actual se encuentran en tres ámbitos distintos. Las empresas crean valor comercial, pero bajo la presión de la competencia y la búsqueda de beneficios, gradualmente se alejan de la responsabilidad social. Los gobiernos tienen la misión de mantener el orden y proveer servicios públicos, pero su fuerza coercitiva siempre amenaza las libertades individuales. La sociedad civil y los movimientos sociales defienden la independencia y diversidad, pero corren el riesgo de ser absorbidos por el populismo y unificar sus objetivos en una sola dirección.

Históricamente, la distancia geográfica y los límites en el control humano restringían naturalmente la concentración excesiva de poder. Sin embargo, la digitalización y globalización del siglo XXI han anulado casi por completo estos frenos naturales. Al mismo tiempo, los tres poderes se han fortalecido como nunca antes, entrelazándose de manera compleja.

Hipótesis de la conciencia pasiva y mecanismos modernos de concentración de poder

La hipótesis de la conciencia pasiva sugiere que nuestra conciencia no siempre resulta de decisiones activas, sino que puede ser formada pasivamente por sistemas externos de procesamiento de información. Este enfoque es crucial para entender los mecanismos actuales de concentración de poder.

El control informativo por parte de las empresas y los algoritmos moldean inconscientemente las preferencias y comportamientos de los usuarios. Los sistemas de recomendación en plataformas sociales deciden qué vemos y en qué creemos, de modo que, sin darnos cuenta, nos hacen creer que estamos eligiendo libremente, cuando en realidad nuestras decisiones están siendo influenciadas externamente. La vigilancia gubernamental también funciona como un mecanismo pasivo para controlar la conducta de los ciudadanos. Y los movimientos de multitudes, en medio de la euforia colectiva, pueden eliminar la independencia de juicio individual y generar pasividad grupal.

El peligro de la hipótesis de la conciencia pasiva radica en que el poder puede operar de manera más astuta y oculta. La autocracia clásica ejercía control mediante la fuerza y la violencia, pero la concentración moderna de poder nos transforma en “sujetos de conciencia pasiva”, privándonos de toda posibilidad de resistencia.

Centralización empresarial: búsqueda de beneficios y pérdida de diversidad

Los efectos nocivos de las empresas en la sociedad se manifiestan en dos niveles. El primero es la “malignidad esencial”: a medida que las empresas crecen, la divergencia entre su objetivo de maximizar beneficios y el interés social se amplía.

Antes, la industria de los videojuegos se centraba en la creatividad y el entretenimiento. La industria de las criptomonedas también empezó con innovación técnica y ideales. Pero a medida que estas industrias crecieron y los inversores priorizaron beneficios, perdieron sus valores originales. Hoy, los videojuegos dependen de mecanismos de azar integrados, diseñados para maximizar la extracción de fondos de los jugadores.

El segundo problema es la “pérdida de vitalidad”: a medida que las empresas se vuelven gigantes, desaparece la diversidad cultural y las ciudades del mundo se vuelven homogéneas. Así como Starbucks domina las calles de muchas ciudades, las grandes corporaciones, mediante su capacidad de “modelar el entorno”, eliminan la presencia de competidores y pequeñas empresas.

La raíz de esta homogeneización radica en que todas las empresas están impulsadas por la misma “motivación de lucro” y carecen de contrapesos efectivos. Una empresa de 10 millones de dólares puede influir en el mercado, pero una de 1,000 millones tiene mucho más poder para moldear el entorno. La estructura de inversores también acelera esta tendencia. Un emprendedor que construye una empresa de 5,000 millones de dólares puede ser rechazado por el mercado, mientras que uno que alcanza 1,000 millones puede ser valorado positivamente. Sin embargo, los inversores prefieren maximizar retornos, por lo que ofrecen mayores beneficios a quienes persiguen mayores escalas, incentivando la concentración empresarial y erosionando la ética individual.

La destrucción del equilibrio de poder por las economías de escala

El principal factor que explica el ascenso de Estados Unidos en el siglo XX y de China en el siglo XXI es la economía de escala. Cuanto mayor es el tamaño de un país o empresa, mayor es su tasa de crecimiento, y con el tiempo, las pequeñas diferencias iniciales se amplifican exponencialmente. La metáfora del guepardo que, en sus primeras etapas, solo es ligeramente más rápido que una tortuga, pero cuya ventaja se amplía con el tiempo, ilustra este proceso.

Históricamente, dos factores limitaban este crecimiento exponencial: la “ineficiencia de escala” —donde las grandes organizaciones enfrentan burocracia, conflictos internos y costos de comunicación—, y el “efecto de dispersión” —la circulación de talento, ideas y tecnología que permite a los retardatarios alcanzar a los pioneros.

En el siglo XXI, estos frenos se han debilitado rápidamente. La automatización y la tecnología digital han reducido significativamente la ineficiencia de escala. Además, los avances en tecnologías propietarias permiten crear software y hardware que solo se abren parcialmente, sin liberar derechos de uso, modificación o control total. Antes, distribuir un producto implicaba inevitablemente su descomposición, mejora y ingeniería inversa; ahora, esa ley ya no se aplica.

Como resultado, los efectos de la economía de escala se han fortalecido sin precedentes. La difusión de ideas a través de internet aumenta la diseminación del pensamiento, pero limita el control centralizado, acelerando la concentración de poder.

Poder gubernamental: tensión entre orden y libertad

El peligro del poder gubernamental radica en su fuerza coercitiva inherente. Los gobiernos mantienen la capacidad de dañar a los individuos, y las teorías liberales durante siglos han tratado de “domar a Leviatán”.

Un gobierno ideal debe ser un “regulador de reglas”, no un “participante en el juego”. Es decir, debe funcionar como un escenario neutral que resuelve conflictos ciudadanos, no como un actor que persigue sus propios objetivos.

Por ello, las democracias han desarrollado instituciones como el estado de derecho, la separación de poderes, el principio de subsidiariedad (que delega problemas a las instituciones más cercanas) y la multipolaridad (para evitar que un solo Estado domine el mundo). Incluso en regímenes autoritarios, las investigaciones muestran que los gobiernos “institucionalizados” tienden a promover más crecimiento económico que los “personalistas”, confirmando la importancia de la dispersión del poder como principio universal.

Interoperabilidad antagónica y diversidad: caminos prácticos hacia la descentralización

La estrategia más directa para abordar la concentración de poder es promover activamente una mayor dispersión. Esto no es solo un ideal, sino que puede lograrse mediante políticas y tecnologías concretas.

La estandarización forzada, como la adopción del USB-C en la UE o la prohibición de contratos de no competencia en EE. UU., busca limitar monopolios tecnológicos y promover la movilidad de conocimientos y talento. Estas políticas obligan a las empresas a liberar conocimientos tácitos acumulados, permitiendo a empleados cambiar de empresa o iniciar nuevos negocios, llevando sus habilidades técnicas consigo.

Las licencias copyleft (como GPL) también fomentan la dispersión, ya que los productos derivados deben ser de código abierto, creando un mecanismo técnico de diseminación.

Una estrategia más innovadora es la “interoperabilidad antagónica”, que consiste en desarrollar productos y servicios compatibles sin autorización del fabricante, mediante componentes de terceros, tiendas alternativas o reparaciones independientes. Por ejemplo, tintas de impresoras de terceros, tiendas de aplicaciones alternativas o servicios de reparación con piezas no oficiales. Dado que gran parte del valor en Web2 reside en la interfaz de usuario, crear interfaces alternativas interoperables permite a los usuarios permanecer en plataformas mientras evitan la absorción de valor.

Otra estrategia clave es promover la “pluralidad”, como proponen Glen Weyl y Audrey Tang. Consiste en facilitar que personas con opiniones y objetivos diversos puedan comunicarse y colaborar mejor, disfrutando de la eficiencia que aporta la participación en grandes grupos, pero evitando la conversión en actores con objetivos únicos. Las comunidades de código abierto y la cooperación internacional ejemplifican este principio, permitiendo que organizaciones internas compitan con grandes entidades centralizadas, compartiendo beneficios de economías de escala.

Construcción de un mundo multipolar mediante D/acc

La solución ideal consiste en distribuir el poder en múltiples centros independientes. Esto se conoce como D/acc (Distributed Acceleration, aceleración distribuida), un modelo en el que varias entidades se controlan mutuamente, promoviendo la cooperación y coexistencia en lugar de la centralización.

El multilateralismo enfrenta riesgos teóricos: con el avance tecnológico, puede aumentar la cantidad de actores capaces de causar daños catastróficos a toda la humanidad. Cuanto más disperso esté el poder, mayor será la probabilidad de que alguna entidad cause daños irreparables —la hipótesis de un mundo vulnerable. Algunos argumentan que la única solución es concentrar aún más el poder.

Pero un enfoque más integral propone impulsar la dispersión tecnológica mediante estrategias globales de descentralización. Presentar a cada actor la opción de crecer junto a la comunidad, compartiendo recursos y conocimientos de manera racional, o de desarrollarse en aislamiento, crea un equilibrio más efectivo que la simple imposición de impuestos globales a la riqueza. La clave está en dispersar los medios de producción, no solo la riqueza, limitando así la posibilidad de gobiernos autoritarios o actores multinacionales de concentrar poder.

Como indica la hipótesis de la conciencia pasiva, evitar que nos absorban pasivamente en la concentración de poder requiere una descentralización estructural. Diseñar conscientemente entornos en los que múltiples centros independientes se restrinjan mutuamente en los ámbitos tecnológico, gubernamental y económico garantizará la resiliencia y libertad futuras.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
0/400
Sin comentarios
  • Anclado

Opera con criptomonedas en cualquier momento y lugar
qrCode
Escanea para descargar la aplicación de Gate
Comunidad
Español
  • 简体中文
  • English
  • Tiếng Việt
  • 繁體中文
  • Español
  • Русский
  • Français (Afrique)
  • Português (Portugal)
  • Bahasa Indonesia
  • 日本語
  • بالعربية
  • Українська
  • Português (Brasil)